11/5/10

Palabras hermosísimas del Discurso que dio Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro con los jóvenes de Turín, Italia

Palabras hermosísimas del Discurso que dio

Su Santidad Benedicto XVI en el Encuentro

con los jóvenes de Turín, Italia


Martes 11 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


A LOS JÓVENES: SED PARTE DEL

GRAN MOSAICO DE LA IGLESIA


CIUDAD DEL VATICANO, 2 MAY 2010 (VIS).- A las 16,30 el Santo Padre llegó a la Plaza de San Carlos para encontrarse con los jóvenes de la Archidiócesis de Turín y de las Diócesis limítrofes. Después de la Presentación del Cardenal Severino Poletto, Arzobispo de Turín y del Saludo de dos jóvenes, el Papa dirigió a los presentes un Discurso.


Recordando que hace 25 años Juan Pablo II dedicó a los jóvenes una Carta centrada en el Encuentro de Jesús con el joven rico, que le pregunta qué debe hacer para alcanzar la Vida Eterna, Benedicto XVI dijo: "Hoy no es fácil hablar de Vida Eterna ni de realidades eternas porque la mentalidad de nuestra época nos dice que no hay nada definitivo: todo cambia y con gran velocidad. Cambiar se ha vuelto en muchos casos la contraseña (...) y de este modo también vosotros, jóvenes, os sentís llevados a pensar a menudo que es imposible tomar decisiones definitivas que os comprometan para toda la Vida".


Pero, se preguntó el Papa, "¿es verdad que para ser felices nos tenemos que contentar con pequeñas alegrías fugaces y momentáneas que, una vez pasadas, dejan amargura en el corazón? Queridos jóvenes, ésta no es la verdadera libertad, la felicidad no se alcanza así. Cada uno de nosotros está creado no para tomar decisiones provisionales y revocables, sino definitivas e irrevocables que den pleno sentido a la existencia. Lo vemos en nuestra Vida: querríamos que cada experiencia bella, que nos colma de felicidad, no acabase jamás. Dios nos creó teniendo en cuenta el "Para siempre" y puso en nuestro corazón la Semilla de una Vida que realice algo bueno y grande".



"En el diálogo con el joven que poseía muchas riquezas, Jesús indica cuál es la Riqueza más grande de la Vida: el Amor —prosiguió el Pontífice—; amar a Dios y a los demás con todo nuestro ser. (...) No hay nada más grande para el ser humano, que es mortal y limitado, que participar en la Vida de Amor de Dios. Hoy vivimos en un contexto cultural que no favorece las relaciones humanas profundas y desinteresadas; al contrario, lleva a menudo a encerrarse en uno mismo, al individualismo. (...) Pero el corazón de los jóvenes es, por naturaleza, sensible al Amor Verdadero. Por eso me dirijo a vosotros con gran confianza y os digo: ¡No es fácil convertir vuestra Vida en algo hermoso y grande, cuesta trabajo, pero con Cristo todo es posible!".



"Vivid este Encuentro con el Amor de Cristo en una fuerte relación personal con Él; vividlo en la Iglesia, sobre todo en los Sacramentos", exhortó Benedicto XVI a los jóvenes. "El Amor de Cristo por el joven del Evangelio es el mismo que siente por cada uno de vosotros. No es un Amor confinado en el pasado, no es una ilusión, no está reservado a pocos. (...) ¡Qué cada uno se sienta parte viva de la Iglesia, involucrado en la Obra de Evangelización sin miedo (...) con los hermanos en la Fe y con los Pastores, saliendo de una tendencia individualista también a la hora de vivir la Fe, para respirar a pleno pulmón la belleza de formar parte del gran mosaico de la Iglesia de Cristo!".


El Santo Padre puso como ejemplo al Beato Piergiorgio Frassati, de quien se celebra el Veinte Aniversario de la Beatificación y que "vivió con gran compromiso su Formación Cristiana, dando un testimonio de Fe sencillo y eficaz". El Papa recordó que el Lema de Frassati era "Vivir y no vegetar", e invitó a cuantos le escuchaban a "descubrir como él que vale la pena esforzarse por Dios y con Dios, responder a su Llamada en las decisiones fundamentales y en las cotidianas, aunque cueste".


"La Sábana Santa —concluyó— sea para vosotros una Invitación a grabar en vuestro espíritu el Rostro del Amor de Dios, para ser vosotros mismos, en vuestros ambientes y con vuestros coetáneos, una expresión creíble del Rostro de Cristo".


Fuente:

http://visnews-es.blogspot.com/2010/05/los-jovenes-sed-parte-del-gran-mosaico.html


“María, háblame un poco de Ti...”, por la Hermana Sor Francesca Pratillo, fsp

“María, háblame un poco de Ti...”, por la

Hermana Sor Francesca Pratillo, fsp


Martes 11 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


MARÍA, HÁBLAME UN POCO

DE TI… (Lc 1,26-38)


Mi nombre es María y

soy una Joven Hebrea.

Vengo de las afueras de Galilea,

lugar considerado contaminado

por la mezcla de los hebreos con gente pagana.

Mi ciudad no tiene historia ni importancia.

Estamos lejos de la Judea

y del templo de Jerusalén,

pero también nosotros, gente de la Galilea,

vivimos esperando la llegada del Mesías.

José será mi Esposo,

a él, de la casa de David, he sido prometida.

Ya nos falta poco tiempo

para finalmente, habitar juntos.

Pero… un día mientras estaba en silencio

una Voz fuerte turbó mi quietud:

“¡Alégrate María,

Tú fuiste encontrada bella para Dios!

¡El Señor está Contigo!

No temas,

porque has encontrado Gracia ante Dios.

Tendrás un Hijo y será del Altísimo…”.

Me interrogué ¿qué sentido tenía un Saludo

así imponente…

La memoria me llevó por senderos lejanos,

mi corazón buscaba luz y consuelo.

Los Profetas de Israel respondían a mis temores

con la fuerza de su Palabra:

El Canto de Isaías vuelve a

florecer en la oscuridad de mi noche…

“Te hago fuerte, no temas,

te sostengo porque soy tu Dios”.

¿Pero un Hijo?

¡Para Mí será el final!

Corro el riesgo de ser lapidada

como lo prescribe la Ley de Moisés…

¡José no me creerá!

El Dios de la Vida en el Espíritu

me concede un Hijo,

¿cómo podré explicarlo?

¡Grito hacia el cielo!

¿Por qué?

¿Por qué el Sí de Dios a las Promesas

hechas a Abraham

me pide a Mí,

Pequeña Mujer de Nazareth,

una Hospitalidad sin confines?

¡Tengo miedo!

“María, María, para Dios nada es imposible”.

Creí en su Palabra

y ahora soy Madre.

A este Hijo lo he llevado en el Seno y en el Corazón,

pero después Él me ha llevado a Mí”.


Sor Francesca Pratillo, fsp


Fuentes:

http://www.paoline.org/PortalePaoline/page38.do

http://www.paoline.org/PORTALEPAOLINE/UPLOAD/ENT3/1/2008PREGPAROLA05_ESP.DOC


La Anunciación

(El Greco)

Apenas unas bellísimas pinceladas de la Vida del Cardenal Van Thuan para decorar las preciosas Vidas de mi querido Sacerdocio Real

Apenas unas bellísimas pinceladas de la Vida del

Cardenal Van Thuan para decorar las preciosas

Vidas de mi querido Sacerdocio Real


Martes 11 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


Cardenal Van Thuan

Vivir el presente


“A lo largo de los caminos de la existencia diaria es donde podréis encontrar al Señor! ... Ésta es la dimensión fundamental del Encuentro. No hay que tratar con algo, sino con Alguien, con “El que vive”. (Juan Pablo II, Mensaje para la XII Jornada Mundial de la Juventud, 1997, n. 2).


Me llamo Francisco Nguyen van Thuan y soy Vietnamita... Hasta el 29 de Abril de 1975 fui, por ocho años, Obispo de Nhatrang, en el centro de Vietnam, la primera Diócesis que me fue confiada, donde me sentía feliz, y por la cual sigo sintiendo predilección. El 23 de Abril de 1975 Pablo VI me nombró Arzobispo Coadjutor de Saigón. Cuando los comunistas llegaron a Saigón, me dijeron que mi Nombramiento era fruto de un complot entre el Vaticano y los imperialistas para organizar la lucha contra el régimen comunista. Tres meses después fui llamado al Palacio Presidencial para ser arrestado: era el día de la Asunción de la Virgen, 15 de Agosto de 1975.


Esa noche, durante el trayecto de 450 km. que me lleva al lugar de mi residencia obligatoria, vinieron a mi mente muchos pensamientos confusos: tristezas, abandono, cansancio, después de tres meses de tensiones... Pero en mi mente surge claramente una palabra que disipa toda oscuridad, la palabra que Mons. John Walsh, Obispo Misionero en China, pronunció cuando fue liberado después de doce años de cautiverio: “He pasado la mitad de mi Vida esperando”. Es una gran verdad: todos los prisioneros, incluido yo mismo, esperan cada minuto su liberación. Pero después decidí: “Yo no esperaré. Voy a vivir el momento presente colmándolo de Amor”.


No es una inspiración improvisada, sino una convicción que he madurado durante toda la Vida. Si me paso el tiempo esperando quizá las cosas que espero nunca lleguen. Lo único que con seguridad me llegará será la muerte.


En el pueblo de Cay Vong, donde se me designó la residencia obligatoria, bajo vigilancia abierta y oculta de la policía, “confundida” entre el pueblo, día y noche me sentía obsesionado por el pensamiento: “¡Pueblo mío! ¡Pueblo mío que tanto amo: Rebaño sin Pastor! ¿Cómo puedo entrar en contacto con mi pueblo, precisamente en el momento en que tienen más necesidad de su Pastor? Las Librerías Católicas han sido confiscadas; las Escuelas, cerradas; las Religiosas y Religiosos que enseñaban han sido enviados a trabajar a los arrozales. La separación es un shock que me parte el corazón”.


“Yo no esperaré. Voy a vivir el momento presente colmándolo de Amor; pero ¿cómo?”.


Una noche viene la Luz: “Francisco, es muy simple, haz como San Pablo cuando estuvo en prisión: escribía Cartas a varias comunidades”.


«Así fue como comenzó a escribir Cartas que luego compusieron los Libros por él escritos».


La Gracia de Dios me dio la energía para trabajar y continuar, aún en los momentos de más desesperanza. El libro lo escribí de noche en mes y medio, pues tenía miedo de no terminarlo: temía que me trasladasen a otro lugar.


En el Pasaje del Evangelio que narra la Multiplicación de los Panes y los Peces, los Apóstoles habrían querido elegir el camino más fácil: “Despide a la gente para que busquen alojamiento y comida...” Pero Jesús quiere actuar en el momento presente: “Dadles vosotros de comer” (San Lucas 9, 13). En la Cruz, cuando el Ladrón le dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino”, Jesús le dijo: “Te aseguro que hoy estarás Conmigo en el Paraíso” (San Lucas 23, 42-43). En la palabra “hoy” sentimos todo el Perdón, todo el Amor de Jesús.


Una vez, la Madre Teresa de Calcuta me escribió: “Lo importante no es el número de acciones que hagamos, sino la intensidad del Amor que ponemos en cada acción”.


¿Cómo llegar a esta intensidad de Amor en el momento presente? Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi Vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada conversación telefónica, cada decisión es la cosa más bella de mi Vida; reservo para todos mi Amor, mi sonrisa; tengo miedo de perder un segundo viviendo sin sentido...


Escribí en el Libro El camino de la Esperanza: “Para ti el momento más bello es el momento presente (cf San Mateo 6, 34; Santiago 4, 13-15). Vívelo en la Plenitud del Amor de Dios. Tu Vida será maravillosamente bella si es como un cristal formado por millones de esos momentos. ¿Ves como es fácil?” (El camino de la Esperanza, 997).


Queridos jóvenes, en el momento presente Jesús os necesita. Juan Pablo II os llama insistentemente a hacer frente a los retos del mundo actual: “Vivimos en una época de grandes transformaciones, en la que declinan rápidamente ideologías que parecía que podían resistir el desgaste del tiempo, y en el planeta se van modificando los confines y las fronteras. Con frecuencia la humanidad se encuentra en la incertidumbre, confundida y preocupada (cf San Mateo 9, 36), pero la Palabra de Dios no pasa; recorre la historia y, con el cambio de los acontecimientos, permanece estable y luminosa (San Mateo 24, 35). La Fe de la Iglesia está fundada en Jesucristo, Único Salvador del mundo: ayer, hoy y siempre (cf Hebreos 13, 8)” (Juan Pablo II, Mensaje para la XII Jornada Mundial de la Juventud, 1997, n. 2.).



Preso por Cristo


Jesús,

ayer por la tarde, Fiesta de la Asunción de María, fui arrestado. Transportado durante toda la noche de Saigón hasta Nhatrang, a cuatrocientos cincuenta kilómetros de distancia, en medio de dos policías, he comenzado la experiencia de una Vida de prisionero. Hay tantos sentimientos confusos en mi cabeza: tristeza, miedo, tensión; con el corazón desgarrado por haber sido alejado de mi pueblo. Humillado, recuerdo las Palabras de la Sagrada Escritura: “Ha sido contado entre los malhechores” (San Lucas 22, 37). He atravesado en coche mis tres Diócesis: Saigón, Phanthiet, Nhatrang, con profundo Amor a mis fieles, pero ninguno de ellos sabe que su Pastor está pasando la primera etapa de su Vía Crucis. Pero en este mar de extrema amargura, me siento más libre que nunca. No tengo nada, ni un céntimo, excepto mi Rosario y la Compañía de Jesús y María. De camino a la cautividad he orado: “Tú eres mi Dios y mi Todo”.


Jesús,

ahora puedo decir como San Pablo: “Yo, Francisco, prisionero de Cristo” (Efesios 3,1). En la oscuridad de la noche, en medio de este océano de ansiedad, de pesadilla, poco a poco me despierto: “Debo afrontar la realidad”. “Estoy en la cárcel. Si espero el momento oportuno de hacer algo verdaderamente grande, ¿cuántas veces en mi vida se me presentarán ocasiones semejantes? No, aprovecho las ocasiones que se presentan cada día para realizar acciones ordinarias de manera extraordinaria”.


Jesús,

no esperaré; vivo el momento presente colmándolo de Amor. La línea recta está formada por millones de puntitos unidos entre sí. También mi Vida está integrada por millones de segundos y de minutos unidos entre sí. Dispongo perfectamente cada punto y mi línea será recta. Vivo con perfección cada minuto y la Vida será Santa. El camino de la Esperanza está enlosado de pequeños pasos de Esperanza. La Vida de Esperanza está hecha de breves minutos de Esperanza. Como Tú, Jesús, que has hecho siempre lo que le agrada a Tu Padre. Cada minuto quiero decirte: Jesús, te amo; mi Vida es siempre una “nueva y eterna alianza” Contigo. Cada minuto quiero cantar con toda la Iglesia: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo...


Residencia obligatoria

Cay-Vong (Nhatrang, Vietnam Central)

16 de Agosto de 1975

Día siguiente a la Asunción de María


Fuente:

http://www.aciprensa.com/vejemplares/thuan.htm


Nota: El Cardenal Van Thuan regresó a la Patria Celestial el 16 de Septiembre del 2002 y su Causa de Beatificación fue abierta cinco años después, pero sus “extraordinarias” Lecciones de Vida se quedaron con nosotros; aprovechémoslas para decir como él nos enseñó: «¿Cómo llegar a esta intensidad de Amor en el momento presente? Pienso que debo vivir cada día, cada minuto, como el último de mi Vida. Dejar todo lo que es accesorio, concentrarme sólo en lo esencial. Cada palabra, cada gesto, cada conversación telefónica, cada decisión es la cosa más bella de mi Vida; reservo para todos mi Amor, mi sonrisa; tengo miedo de perder un segundo viviendo sin sentido...»