4/5/10

Homilía de Mons. Hugo Barrantes Ureña, Arzobispo de San José, Costa Rica, en el Día del Trabajador (1º/05/2010)

Homilía de Mons. Hugo Barrantes Ureña,

Arzobispo de San José, Costa Rica,

en el Día del Trabajador (1º/5/2010)


Martes 4 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


HOMILÍA DÍA DEL TRABAJADOR 2010

Monseñor Hugo Barrantes Ureña


Muy queridos hermanos y hermanas:


Cada 1° de Mayo, a propósito del Día Internacional del Trabajador, la Iglesia, consciente de que el ser humano es su “camino primero y fundamental”, hace de esta fecha, un momento privilegiado para reafirmar —a la luz del Evangelio y de su Doctrina Social— la dignidad y los derechos de las y los trabajadores y contribuir a orientar los cambios necesarios para que se garantice el auténtico progreso, de cada persona y de toda la sociedad.


En este Día especial, se nos presenta el ejemplo iluminador de San José, cuyo testimonio de generosa dedicación, es propuesto como modelo ejemplar para todos los trabajadores del mundo. El servicio y la abnegación de este Carpintero, nos impulsan a retomar renovada conciencia de la dignidad y la nobleza del trabajo, por muy diverso que éste sea.


A nivel nacional, esta Celebración se reviste de una particular importancia pues, hoy mismo, se realiza la instalación de la Asamblea Legislativa de Costa Rica. Desde el Congreso, las Diputadas y los Diputados electos por el Pueblo, hacen efectivo su compromiso moral con Dios y con la Patria, de observar y defender fielmente nuestra Constitución y las Leyes. Serán ellos quienes, desde el Primer Poder de la República, asumirán la responsabilidad política y social de proteger y garantizar una legislación que promueva condiciones dignas y satisfactorias para la clase trabajadora.


Igualmente, el próximo 8 de Mayo, los Costarricenses escribiremos un capítulo más de nuestra larga historia democrática al asumir Doña Laura Chinchilla, el mando del nuevo Gobierno. Por primera vez, en Costa Rica, las riendas de la Patria estarán en manos femeninas. Esta simple referencia, nos lleva a esperar rumbos nuevos en la dirección de nuestro país. Por doña Laura y por todas la mujeres que luchan para que se reconozca y se respete, plenamente, su dignidad y su papel en la sociedad, retomo con especial entusiasmo las palabras del Papa Juan Pablo II: “Te doy gracias, mujer-trabajadora, que participas en todos los ámbitos de la vida social, económica, cultural, artística y política, mediante la indispensable aportación que das a la elaboración de una cultura capaz de conciliar razón y sentimiento, a una concepción de la vida siempre abierta al sentido del «misterio», a la edificación de estructuras económicas y políticas más ricas de humanidad”.


Ante el nuevo horizonte que se nos presenta, no podemos sino pedir al Señor que otorgue a nuestros Gobernantes, como al joven Salomón, humildad, prudencia y amplitud de corazón, para llevar adelante la tarea que el Pueblo les ha encomendado.


La Sabiduría, tal y como hemos escuchado, no es un pensamiento abstracto. Es la actitud interior que nos dispone a la escucha atenta y a la justa comprensión de la vida humana.


Quien ama la Sabiduría, discierne entre el bien y el mal, respeta los auténticos valores y busca siempre la verdad. Su acción se encamina a poner de relieve las raíces del mal, dando a las estructuras sociales, políticas y económicas, una configuración más justa y solidaria que reivindique y consolide una vida digna para todos, particularmente, para aquellos sectores excluidos y marginados.


La Escritura nos enseña que la Sabiduría camina por el sendero de la justicia, en medio de las sendas de la equidad. Por eso, un orden justo en la sociedad, es expresión de decisiones y acciones que encarnen: “una voluntad constante e inalterable de dar a cada uno lo suyo”.


Sobre este presupuesto consolidamos relaciones auténticamente humanas, de amistad, de sociabilidad y de solidaridad. En contraste, la injusticia social, también presente en nuestra realidad nacional, reclama una radical renovación personal y social capaz de asegurar justicia y paz.


Como lo advierte Nuestro Señor: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra”. Por eso, a la luz de la Palabra proclamada, hacemos un llamado a la unidad nacional de forma que, con confianza recíproca, todos contribuyamos a la Costa Rica que anhelamos.


Jesús, lejos de señalar diferencias entre los seres humanos, nos convoca a formar una sóla familia. Así, al pedir al Padre por nosotros, manifiesta, antes que nada, el deseo ferviente de la unidad: “No ruego sólo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como tú, Padre, en Mí y yo en Ti, que ellos también sean uno en Nosotros”.


En Cristo, hemos sido llamados a la reconciliación, a sanar las profundas divisiones que existen entre los seres humanos, a derrumbar los muros de la incomprensión y la indiferencia que el mismo Dios derribó.


"La creación del hombre por Dios a su imagen confiere a toda persona humana una dignidad eminente; supone además la igualdad fundamental de todos los seres humanos”.


El mensaje de Cristo no mira, sólamente, a una fraternidad espiritual. Presupone y pone en marcha comportamientos concretos, muy importantes en todas las áreas de la vida: "Amor a Dios y Amor al prójimo se funden entre sí: en el más humilde encontramos a Jesús mismo y en Jesús encontramos a Dios”. Esta Verdad debe iluminar, también, la vida pública, cultural, económica y política.


Los Cristianos vemos en el Amor el camino para persuadir a hombres y pueblos a vivir en la unidad, en la fraternidad y en la paz; ningún argumento podrá superar al Amor que nos hace amar el bien común y nos lleva a buscar, efectivamente, el bien de todas las personas, consideradas no sólo individualmente, sino también en la dimensión social que las une. «Ser persona a imagen y semejanza de Dios comporta... existir en relación al otro “yo”».


En Cristo tenemos un nuevo paradigma de relación entre los seres humanos que nos lleva a buscar un cambio de mentalidad y de costumbres, a fin de consolidar mejores condiciones de vida y de trabajo digno para los hombres y mujeres que habitan esta Nación.


Debemos superar la ética individualista para entendernos en permanente interdependencia. No podemos hablar de programas de desarrollo serios, si ignoramos a los menos favorecidos. No podemos hablar de promoción humana en nuestro país si las políticas sociales, subordinadas a las políticas económicas, se definen casi como asistencialismo dirigido a los sectores de mayor exclusión.


Hace falta una visión solidaria que abra espacios a las personas en la sociedad en general, y en la actividad laboral, en particular, para que, en estos ámbitos de vida fundamentales, todos puedan moverse con la conciencia y la responsabilidad de actuar como personas.


“Los Cristianos como discípulos y misioneros estamos llamados a contemplar en los rostros sufrientes de nuestros hermanos, el Rostro de Cristo que nos llama a servirlo en ellos: Los rostros sufrientes de los pobres son rostros sufrientes de Cristo”.


En Costa Rica, son muchos los desafíos pendientes en materia de promoción humana. Nuestra paz social, en buena medida, depende de la generación de condiciones que estimulen la movilidad social ascendente, particularmente, garantizadas desde la fuerza laboral: “El trabajo tiene una característica propia que, antes que nada une a los hombres, y en esto consiste su fuerza social: la fuerza de construir la comunidad”.


Ante el reto de la creciente pobreza, en virtud del establecimiento del orden social y de solidaridad en nuestro pueblo, es imprescindible impulsar nuevos esfuerzos para promover el trabajo decente.


La fuerza del trabajo es muy grande y debe ser un factor fundamental para construir un país que aspire a un desarrollo auténtico e integral, en el que las principales cuestiones sociales, sean planteadas, no sólo desde el punto de vista económico y estadístico, sino según los principios de justicia y equidad.


Por otra parte, “la dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades y que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos”. En el caso contrario, el aumento de la brecha, vinculada a discriminaciones individuales y sociales entre los Costarricenses, irá siempre en detrimento de la cohesión social y pone en peligro la estabilidad democrática…


Ya que al Estado compete el deber de promover políticas que favorezcan la creación de oportunidades de empleo para los ciudadanos, alentamos a los nuevos jerarcas del Ministerio de Trabajo, encabezados, también, por una mujer, a originar una estrategia para la producción de oportunidades de trabajo decente, que haga superar los sentimientos de derrotismo, pasividad y desesperanza en buena parte de la población.


Sin duda, la situación persistente del trabajo informal o la desocupación misma, como signo de la actual crisis económica, debe ser analizada como una «verdadera calamidad social» pues este hecho “se convierte en problema particularmente doloroso, cuando los afectados son principalmente los jóvenes, quienes, después de haberse preparado mediante una adecuada formación cultural, técnica y profesional, no logran encontrar un puesto de trabajo y ven así frustradas, con pena, su sincera voluntad de trabajar y su disponibilidad a asumir la propia responsabilidad para el desarrollo económico y social de la comunidad.”


Y ya que, en todos los ámbitos, la Iglesia defiende a la familia como columna vertebral de la sociedad, ésta debe, igualmente, ser considerada como un tema-eje desde el cual se analice la situación laboral: “La familia está en el centro de todos estos problemas y cometidos: relegarla a un papel subalterno y secundario, excluyéndola del lugar que le compete en la sociedad, significa causar un grave daño al auténtico crecimiento de todo el cuerpo social.”


En Costa Rica la familia es la institución social más importante; se le reconocen derechos y se impone obligaciones al Estado para beneficio de ésta.


El trabajo es «el fundamento sobre el que se forma la vida familiar, la cual es un derecho natural y una vocación del hombre». Si bien el trabajo es un derecho de toda persona, éste alcanza una significación especial en la familia pues vida familiar y trabajo, en efecto, se condicionan recíprocamente de diversas maneras.


Por eso, recordamos al Estado su obligación de velar por condiciones de trabajo que tomen en cuenta a la familia, un salario suficiente para atender las necesidades de sus miembros, de forma tal que se garanticen los medios de subsistencia, las posibilidades de seguridad social y el proceso educativo de los hijos.


Si bien reconocemos en el futuro proyecto de “Red nacional de cuido” una solución a la situación de miles de niños y ancianos que necesitan cuidados mientras otros miembros de la familia trabajan, es necesario que las empresas, las organizaciones profesionales, las organizaciones de trabajadores y el Estado se hagan promotores de verdaderas políticas laborales que no perjudiquen, sino favorezcan el núcleo familiar desde el punto de vista ocupacional.


Teniendo a la familia como telón de fondo, hacemos un especial llamado para que se promueva un reconocimiento real de los derechos de la mujer en el trabajo, sobre todo en los temas del salario, la seguridad y la previsión social.


En este día, además de extender mi sincera felicitación, reconocimiento y homenaje a los hombres y mujeres que hacen grande a este país, respondiendo con generosidad a la propia vocación y luchando por una vida digna para sí mismos, sus familias y la sociedad; exhorto nuevamente, a todos los Costarricenses a fomentar la solidaridad y la unidad de nuestro pueblo, haciendo de Costa Rica una sóla familia construida sobre la base de los valores fundamentales de la justicia y la paz.


Como Pastor de la Iglesia, abogada de la justicia y de los pobres, casa y escuela de comunión, reafirmo nuestro compromiso de anunciar, animar y colaborar en la construcción de una sociedad sin exclusiones, en la que se respete, firmemente, el derecho al trabajo y a la libertad de asociación de los trabajadores.


Reconozco y aliento la tarea realizada por los sindicatos, el solidarismo, cooperativismo y demás formas de organización social por defender los intereses vitales de los trabajadores, especialmente, en la tutela de sus justos derechos. Estas instancias son un factor constructivo de orden social y de solidaridad y, por ello, un elemento indispensable de la vida social.


Por eso, en estos momentos les invito a recordar su fin específico al servicio del bien común, asumiendo una función de colaboración con el resto de los sujetos sociales e interesarse en la gestión de la cosa pública. Como organizaciones, tienen el deber de influir en el poder público, en orden a sensibilizarlo debidamente sobre los problemas laborales y a comprometerlo a favorecer la realización de los derechos de los trabajadores.


Bajo la Protección de San José Obrero y María, Madre de Jesucristo y Madre nuestra, encomiendo a nuestras familias, especialmente a aquellas que se encuentran en crisis por problemas laborales y les falta lo necesario para la supervivencia.


Finalmente, Padre, ruego por todos los agentes de pastoral social, hombres y mujeres que han escuchado el llamado de Jesucristo a través de su Palabra y de los rostros sufrientes de los hermanos y hermanas, que claman justicia, solidaridad y Amor; para que ellos, animados por una nueva conciencia de la acción eclesial, luchen con inteligencia, coherencia y justicia por la promoción social.


“Padre, que todos sean uno.”


Fuente:

http://www.arquisanjose.org/ver2/index.php?sec=informativo.php&sec3=&id=1593


Del 27 de Junio al 2 de Julio tendrá lugar el Cuarto Congreso Nacional de Pastoral Juvenil en Bucaramanga, Colombia

Del 27 de Junio al 2 de Julio tendrá lugar

el Cuarto Congreso Nacional de Pastoral

Juvenil en Bucaramanga, Colombia


Martes 4 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


Lanzan Congreso Nacional de

Pastoral Juvenil de Colombia


BOGOTÁ, 29 Abr. 10 (ACI).- La Sección de Juventud de la Conferencia Episcopal de Colombia (CEC), dio a conocer la realización del 4º Congreso Nacional de Pastoral Juvenil que se llevará a cabo en Bucaramanga del 27 de Junio al 2 de Julio con el Lema: "El encuentro de los jóvenes Colombianos con Jesucristo Vivo que hace discípulos misioneros comprometidos con el Amor y la Vida".


Según señala el Director de la Sección de Juventud de la CEC, P. Roberto Arenas Díaz, el Encuentro busca "fortalecer el proceso de Pastoral Juvenil iluminado por la Vida de los y las jóvenes de Colombia en sus diversos contextos por la Palabra de Dios y los documentos de la Iglesia, para la actualización del Plan Nacional en el caminar del discipulado misionero de nuestro pueblo".


Asimismo, el Evento tiene por objetivos: analizar el fruto del caminar del Plan Nacional de Pastoral Juvenil; favorecer la experiencia de conversión personal; elaborar las nuevas orientaciones pastorales para la Pastoral Juvenil Colombiana; impulsar una vigorosa acción evangelizadora de los jóvenes de Colombia; entre otros.


Fuente:

http://www.ewtn.com/vnews/getstory.asp?number=101822


“Ser Sacerdotes hoy en Irak, entre dificultades y esperanzas”

“Ser Sacerdotes hoy en Irak,

entre dificultades y esperanzas”


Martes 4 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


ASIA/IRAK- Ser Sacerdotes hoy en Irak,

entre dificultades y esperanzas


Erbil (Agencia Fides) – «El rol y la identidad del Sacerdote en Irak de hoy»: este fue el Tema al que se dedicó un reciente Encuentro organizado por “Babel College para la Filosofía y la Teología”, Seminario Caldeo que se encuentra en Ankawa, Erbil.


En el Seminario, que duró tres días, participaron más de 170 personas entre Obispos, Sacerdotes, Religiosos, laicos, personalidades civiles, Seminaristas. Inauguró los trabajos el Card. Emmauel Delly, Patriarca Caldeo de Bagdad, promotor de la iniciativa, quien explicó cómo el Encuentro busca ofrecer instrumentos útiles de reflexión y nuevas sugerencias pastorales a los Sacerdotes Iraquíes, en ocasión del “Año Sacerdotal”, convocado por Benedicto XVI.


La cuestión central —explica a Fides un Sacerdote que participó en el Seminario— ha sido la del Sacerdocio Ministerial, examinado en sus características humanas, espirituales, teológicas, bíblicas: todas situadas y vividas en el interior de la realidad Iraquí de hoy, que ve, entre los desafíos más importantes por ser afrontados, la violencia, la migración forzada de fieles Cristianos, las críticas condiciones de seguridad experimentadas por las comunidades Cristianas.


La Conferencia también destacó la importancia para la Iglesia, en su complejo, el acompañar a los Sacerdotes a lo largo de su camino de formación y durante la vida pastoral, en cuanto cada Sacerdote necesita escuchar el apoyo de la comunidad, en la ayuda concreta y en la Oración.


La Asamblea Caldea, concluyendo la reunión, encomendó la organización de un Seminario del mismo tipo cada dos años y el preparar y proponer anualmente Ejercicios Espirituales para el Clero. Además, para promover y custodiar las Vocaciones, se ha promovido la organización de Encuentros de carácter espiritual en las familias Católicas, en modo de sensibilizar a los niños y jóvenes y discernir los prospectos de futuras posibles Vocaciones al Sacerdocio. (PA) (Agencia Fides 26/4/2010)


Fuente:

http://www.fides.org/aree/news/newsdet.php?idnews=28553&lan=spa


Cardenal Emmauel Delly, Patriarca Caldeo de

Bagdad, promotor del Encuentro: «El rol y la

identidad del Sacerdote en Irak de hoy»

Preciosa Catequesis de nuestro amado Santo Padre Benedicto XVI sobre el Sacerdocio Ministerial que no debemos olvidar

Preciosa Catequesis de nuestro amado Santo

Padre Benedicto XVI sobre el Sacerdocio

Ministerial que no debemos olvidar


Martes 4 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


SACERDOTES: SER LA VOZ DEL BUEN PASTOR


CIUDAD DEL VATICANO, 14 ABR 2010 (VIS).-El Ministerio Ordenado fue de nuevo el Tema de la Catequesis de Benedicto XVI en la Audiencia General de los Miércoles, celebrada en la Plaza de San Pedro y en la que participaron 16.000 personas.


El Papa reflexionó en particular sobre "la realidad fecunda de la configuración del Sacerdote con Cristo, en el ejercicio de los "Tria munera" que recibe, es decir, las tres Funciones de enseñar, santificar y gobernar".


Pero para entender lo que significa actuar "in Persona Christi Capitis", es decir, en Persona de Cristo Cabeza y las consecuencias del deber del Sacerdote de representar al Señor, es necesario comprender —dijo el Santo Padre— que el Presbítero representa a Jesús, que "nunca está ausente en la Iglesia".


"Por lo tanto, el Sacerdote (...) nunca actúa en nombre de un ausente, sino en la Persona de Cristo resucitado" y "las tres Tareas de enseñar, santificar y gobernar son (...) una especificación clara de esa representación efectiva, porque en realidad son las tres Acciones del mismo Resucitado que hoy en la Iglesia enseña, (...) santifica y guía".


Refiriéndose a la prima Tarea, el "Munus Docendi", es decir, la Enseñanza, el Pontífice afirmó que el Sacerdote "enseña en Nombre de Cristo Presente, propone la Verdad que es Cristo. Para el Sacerdote es válido lo que Cristo dijo de Sí mismo: “mi Doctrina no es mía”. (...) Es la Voz y la Palabra del Padre. Así debe actuar el Sacerdote: no propago mis ideas (...) sino que soy Boca y Corazón de Cristo y presento esta Doctrina Única que ha informado la Iglesia Universal y da la Vida Eterna".


"La Enseñanza que estamos llamados a ofrecer, las Verdades de la Fe que debemos comunicar, deben ser interiorizadas y vividas en un intenso camino espiritual", subrayó el Papa, recordando que "no pocas veces la del Sacerdote puede parecer una voz que clama en el desierto". Pero "en esto consiste su fuerza profética: la de no homologarse ni ser homologable a cualquier cultura o mentalidad dominante, sino la de mostrar la única novedad capaz de renovar profunda y auténticamente al ser humano, es decir que Cristo es el Viviente, es el Dios Cercano, el Dios que obra en y por la Vida del mundo".


En la Predicación, la Catequesis, la Enseñanza académica y sobre todo "a través de ese libro no escrito que es su propia vida, el Sacerdote es siempre docente. Pero no con la presunción de los que imponen sus propias verdades, sino con la seguridad humilde y alegre de quien ha encontrado la Verdad, fue aferrado y transformado por Ella y por lo tanto, no puede dejar de anunciarla".


"El Sacerdocio, de hecho —observó el Santo Padre—, no lo elige a ninguno por sí mismo, no es una manera de lograr la seguridad en la Vida, ni de conquistar una posición social. (...) El Sacerdocio es la respuesta a la Llamada del Señor (...) para convertirse en predicadores, no de una verdad personal, sino de Su Verdad".


Dirigiéndose a los Sacerdotes, el Papa afirmó: "El pueblo Cristiano necesita escuchar las Enseñanzas de la genuina Doctrina Eclesial" que tiene como punto de referencia "la Sagrada Escritura, los Escritos de los Padres y Doctores de la Iglesia, así como el Catecismo de la Iglesia Católica".


"Ordenación Sacerdotal —prosiguió— significa estar inmersos en la Verdad, (...) que no es simplemente un concepto o un conjunto de ideas para transmitir y asimilar, sino la Persona de Cristo".


El Papa concluyó manifestando el deseo de que San Juan María Vianney sirva de ejemplo a los Presbíteros, porque en él el pueblo Cristiano reconocía "lo que se debe siempre reconocer en un Sacerdote: la Voz del Buen Pastor".


Fuente:

http://visnews-es.blogspot.com/2010/04/sacerdotes-ser-la-voz-del-buen-pastor.html


Plegaria Eucarística inspirada en el Libro del Apocalipsis

Plegaria Eucarística inspirada

en el Libro del Apocalipsis


Martes 4 de Mayo del 2010, Año Sacerdotal


PLEGARIA EUCARISTICA

Inspirada en el libro del Apocalipsis


Santo eres, Señor Dios Todopoderoso,

Aquel que era, que es y que va a venir.


Con gozo inefable, todas las criaturas del cielo, de la tierra, de debajo de la tierra y del mar, y todo lo que hay en ellos, te glorifican diciendo: "Al que está sentado en el Trono y al Cordero, alabanza, honor, gloria y potencia, por todos los siglos."


Los Cuatro Vivientes dicen: Amén. Y los Ancianos se postran para adorarte.


Envía, Señor Dios Todopoderoso, los Siete Espíritus que están delante de tu Trono, sobre este pan y este vino, fruto de la creación salida de tus Manos Amorosas y del trabajo y la fatiga de los hombres en la historia.


Que este pan y este vino, Señor, lleguen a ser, en medio de nosotros, el Maná escondido, el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, el Testigo Fiel, el Primogénito de entre los muertos.


Él mismo, antes de ser degollado y comprar para ti hombres de toda raza, lengua, pueblo y nación, cuando cenaba con sus discípulos, tomó pan y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:


TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL,

PORQUE ESTO ES MI CUERPO,

QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.


Y después de cenar, tomó la copa llena de vino, dando gracias te bendijo y la pasó a sus discípulos, diciendo:


TOMAD Y BEBED TODOS DE ÉL,

PORQUE ÉSTE ES EL CÁLIZ DE MI SANGRE,

SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA,

QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS

Y POR TODOS LOS HOMBRES

PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS.

HACED ESTO EN CONMEMORACION MÍA.


Ante el Sacramento de nuestra fe, junto con los Ángeles alrededor del Trono, con los Cuatro Vivientes y con los Ancianos te aclamamos diciendo:


DIGNO ERES SEÑOR DIOS NUESTRO

DE RECIBIR LA GLORIA Y EL PODER.


Padre, Señor Dios Todopoderoso, elevamos ante ti nuestra oración, como una copa de oro llena de perfume, que es llevada ante tu Trono por mano del Ángel con Brasas tomadas de tu Altar del cielo.


Celebramos el Recuerdo Vivo y Eterno de Jesús, tu Hijo, al que traspasaron y por Él hacen duelo todas las razas de la tierra. Degollado, nos ha hecho un reino de sacerdotes para ti, y reinamos en la historia. En su Sangre, todos blanqueamos nuestras vestiduras. Con su Sangre ha lavado nuestros pecados.


El es el León de la tribu de Judá, el Retoño de David. El Único capaz de abrir el Libro y sus Siete Sellos. El es el Cordero que está de pie, en medio del Trono y de los Cuatro Vivientes y de los Ancianos, con Siete Cuernos y Siete Ojos.


Proclamamos con gozo que en nuestra historia llena de lágrimas y dolores, de pecado y de injusticia, de opresión y de muerte, hay una Fuerza de Vida y de Amor que todo lo hace nuevo: Un Caballo blanco. El que lo monta se llama "Fiel" y "Veraz" y juzga y combate con justicia. Sus Ojos son llamas de fuego; sobre su Cabeza, muchas diademas; lleva escrito un Nombre que sólo Él conoce; viste un Manto empapado en Sangre y su nombre es: La Palabra de Dios.


Al final de la historia vendrá entre las nubes y todo ojo le verá.


Señor, envía tu Espíritu sobre los Siete Candelabros de oro, sobre las Siete Estrellas que están en la Mano del Hijo del Hombre: es tu Iglesia en oración. Dale dos alas de águila grande para volar al desierto, lejos del dragón, y allí continúa alimentándola mientras da a luz, por medio del Anuncio del Evangelio y del Testimonio de Vida, al Hijo varón que ha de regir las naciones con cetro de hierro.


Que un día, Señor, podamos unirnos en la alabanza de tu Gloria por toda la Eternidad, junto con María, imagen de la Iglesia, Mujer vestida del sol, con la luna bajo sus Pies y una corona de doce estrellas sobre su Cabeza; con los Doce Apóstoles del Cordero, Piedras firmes de la Jerusalén Nueva; con los Degollados a causa de la Palabra de Dios y del testimonio que dieron y que viven vestidos de blanco y con palmas en las manos; con la innumerable muchedumbre de toda raza, lengua, pueblo y nación, los ciento cuarenta y cuatro mil rescatados de la tierra, que llevan escrito en la frente el Nombre del Cordero y el Nombre de su Padre y siguen al Cordero por donde quiere que vaya.


La oración de ellos llega hasta Ti, Señor, como humareda de perfume que luego Tú vuelcas sobre la tierra y la historia, como Fuerza renovadora y vivificante, produciendo truenos, relámpagos y temblor.


Te pedimos, Padre, por las Siete Iglesias: la Iglesia extendida por toda la tierra.


Que sepa escuchar lo que el Espíritu le dice, que no pierda el Amor Primero, que sufra en tu Nombre sin desfallecer, que se mantenga fiel hasta la muerte como Novia engalanada para su Esposo.


Te pedimos por los Ángeles de las Siete Iglesias: por el Papa....... (actualmente: Su Santidad Benedicto XVI), por nuestro Obispo....... (en Costa Rica: Monseñor Hugo Barrantes Ureña), por todos los Obispos, Presbíteros y Diáconos, y por todos los que guardan los Mandamientos de Dios y mantienen el Testimonio de Jesús.


Te pedimos también, Padre, por todos los que han muerto en el Señor. ¡ Dichosos, que descansen de sus fatigas, porque sus obras les acompañan !


Que un día todos juntos en la Nueva Creación podamos beber del Río del Agua de la Vida que brota del Trono de Dios y del Cordero en la Nueva Jerusalén. Que Allí, cuando ya no haya noche ni lágrimas, cuando hayan quedado atrás la muerte y el llanto, los gritos y las fatigas, en la Ciudad Santa cuya Lámpara es el Cordero, podamos servirte y glorificarte por toda la Eternidad.


POR CRISTO, CON ÉL Y EN ÉL...


Fuente:

http://www.clerus.org/clerus/dati/2000-05/11-7/PLEGA.html


DIGNO ERES SEÑOR DIOS NUESTRO

DE RECIBIR LA GLORIA Y EL PODER