¡ En este Mes del Santo Rosario, recémoslo cada día,
y unámonos también a la Campaña “Un Millón de
Niños Rezando el Rosario por la Unión y la Paz” !
Martes 5 de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
Continúa difusión de Campaña "Un millón de
niños Rezando el Rosario" en Venezuela
CARACAS, 15 Ago. 10 / 06:23 pm (ACI)
La Campaña "Un Millón de Niños Rezando el Rosario por la Unión y la Paz", continúa su difusión en el país, y recientemente se hizo presente en el Plan Vocacional Salesiano de la Iglesia San Juan Bosco de Altamira.
El Consejo Nacional de Laicos de Venezuela, Responsables de este Proyecto, recordaron que se prevé que del 16 al 18 de Octubre los niños en sus Parroquias, familias y Colegios, se sumen a esta Campaña.
"Este Rosario es una muestra de lo hermoso e importante que es incentivar a los niños a hacer Oración, motivarlos a conocer nuestras Devociones Cristianas y enseñarlos a conjugarlas con la Vida cotidiana, sabiendo que hay tiempo para todo", afirmaron.
Martes 5 de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
Pensamientos
«La Ayuda del Poder de lo Alto es claramente visible, para que nosotros a menudo nos humillemos al ver la Gran Misericordia y Bondad de Dios».
«Piensa siempre en la brevedad de la Vida, y en la Felicidad Eterna que disfrutaremos en la Gloria..., la cual ahora ni siquiera nos podemos imaginar».
«Nosotros debemos esforzarnos por abrazar las Cruces que Dios nos envía, incluso sintiendo nuestro corazón alegre».
Martes 5 de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
Meditación
QUERIDO FRANCISCO JAVIER SEELOS, cuéntanos algo de tu alegre Vida. «Alegre, ah, sí, la gente me llamaba así: "El Asceta Alegre". ¡Vaya gente buena! Mis padres me contaron que fui Bautizado el mismo día de mi nacimiento. Después de ingresar a los Redentoristas, me embarqué para Nueva York, en donde completé mis Estudios y fui ordenado Sacerdote.
Trabajé en muchas ciudades: Pittsburgh, Cumberland, Annapolis, Connecticut, Illinois, Michigan, Missouri, Nueva Jersey, Nueva York, Ohio, Pennsylvania, Rhode Island y Wisconsin, esforzándome siempre por estar disponible y ser afable para acoger y captar las necesidades de las personas comunes. Esto motivó que muchos, aún de los lugares vecinos, me escogieran como su Confesor y Guía Espiritual.
Los feligreses me describían como el Misionero de la sonrisa permanente en los labios y de corazón generoso. En particular los necesitados y marginados quienes fueron los que recibieron más mi atención. Fiel al Carisma Redentorista, traté de expresarme siempre con un estilo de Vida y un lenguaje sencillos.
Obtuve del Papa Pío IX la exención de ser nombrado Obispo. Hasta que por fin, fui destinado a Nueva Orleáns, en donde sentí que los Planes de Dios eran tenerme por breve tiempo. Agotado por las visitas a los enfermos de fiebre amarilla, contraje yo también esta enfermedad que traté de sobrellevar con Paciencia y Alegría».
¡ Nuestro amadísimo Beato Francisco Javier Seelos,
Redentorista, celebra su Día hoy: conozcamos su
Vida juntos y felicitémoslo con mucho Amor !
Martes 5 de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
Biografía
BEATO FRANCISCO JAVIER SEELOS, del Italiano antiguo, "Franco" o "Francés", y del Vasco, "Casa Nueva" (1819-1867). Presbítero. Nació en Baviera, Alemania. Ingresó al Seminario de la Congregación del Santísimo Redentor en 1842.
En 1843 viaja a Estados Unidos de América. Al año siguiente, se ordenó de Sacerdote en Baltimore. Trabajó nueve años en la Parroquia de Santa Filomena, en Pittsburgh, donde fue Maestro de Novicios. Junto con San Juan Neumann, inició amplia y fecunda Labor Misionera. Sus feligreses lo describieron como "el Misionero de la sonrisa permanente en los labios y de corazón generoso".
Su labor continuó en Cumberland y Annapolis. En 1860, declinó el Nombramiento de Obispo de Pittsburgh para dedicarse a su Misión itinerante. Predicó en Inglés y Alemán en más de diez Estados. Se trasladó a Nueva Orleáns, donde se contagió de fiebre amarilla que le causó la muerte.
Juan Pablo II resume su Labor en la Homilía de su Beatificación: "En los diversos lugares en los que trabajó, el Padre Francisco Javier mostró entusiasmo, espíritu de sacrificio y celo Apostólico. A los marginados y a los perdidos les predicó el Mensaje de Jesucristo, 'Fuente de Salvación Eterna' (Hebreos 5, 9), y en las horas que pasó en el Confesionario, convenció a muchos a volver a Dios". Fue Beatificado por Juan Pablo II el 9 de Abril de 2000. Iconografía: con sotana, Crucifijo en la mano y rodeado de niños e inmigrantes.
Fray José Rodríguez Carballo, Ministro Gral. de la
Orden de Hermanos Franciscanos Menores (OFM)
La Carta se titula “Reavivar nuestra Fe en los
Sacerdotes”: ¡les recomiendo leerla y meditarla!
¡Que Dios y María Santísima los Bendigan!, Irene
Lunes 4 de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
Mensaje de José Rodríguez Carballo, OFM,
para la Fiesta de San Francisco de Asís
Miércoles, 29 de Septiembre de 2010
Reavivar nuestra Fe en los Sacerdotes, Título de la Carta del Ministro General de la Orden de Hermanos Franciscanos Menores, Fray José Rodríguez Carballo, y del Definitorio General para la Fiesta de San Francisco de Asís.
Queridos Hermanos ¡El Señor os dé la Paz!: Como ya es tradición, os escribimos en esta ocasión para saludaros y desearos una feliz Fiesta de nuestro Padre San Francisco. Que sea ésta una oportunidad para revitalizar nuestro carisma y compromiso en el Seguimiento de Cristo, según la Forma de Vida que nos ha dejado Francisco.
Pensando en el Año Sacerdotal, concluido recientemente, y también a petición de varios Hermanos, este año deseamos compartir con vosotros algunos puntos de reflexión sobre el Sacerdocio Ministerial a la luz de los Escritos de San Francisco, iniciando así una consideración sobre la identidad de los Hermanos llamados al Sacerdocio, como nos lo ha pedido el Capítulo General de 2009 en el Mandato 2. Más adelante tendremos la oportunidad de reflexionar sobre la identidad de los Hermanos Laicos.
Con el Pobrecillo de Asís y en sintonía con la Iglesia queremos profundizar desde la Fe en el Ministerio Sacerdotal «que no es un simple “oficio”, sino un Sacramento» (Benedicto XVI, Homilía, 11 de Junio de 2010). Precisamente por esto se trata de una realidad bella y grande, confiada a hombres escogidos «de entre los hombres y constituidos a favor de la gente» (Hebreos 5,1) y que muestra, sobre todo, la «Audacia de Dios, que se abandona en las manos de seres humanos; que, aún conociendo nuestras debilidades, considera a los hombres capaces de actuar y presentarse en Su Lugar. Esta Audacia de Dios es realmente la Grandeza que se oculta en la palabra “Sacerdocio”» (Benedicto XVI, l .c.).
«EL SEÑOR ME DIO... TANTA FE
EN LOS SACERDOTES» (TEST 6)
Hace ocho siglos, Francisco confesaba explícitamente, en el Testamento, su Fe convencida en los Sacerdotes, incluso «en los pobrecillos Sacerdotes»; Fe que nosotros estamos llamados a vivir hoy, redescubriendo el Significado del Ministerio Sacerdotal para nuestra Vida y Misión.
Para Francisco, el Sacerdocio debe ser visto, antes que todo, en relación «con el Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo…» y con las «Santas Palabras… de nuestro Señor Jesucristo, que los Clérigos dicen, anuncian y administran» (2CtaF 33-34). Esto significa concretamente que es a través del Ministerio Apostólico, del cual participan los Sacerdotes, como recibimos el Anuncio del Evangelio y los Sacramentos de la Salvación, a saber, el Bautismo, la Eucaristía y el Perdón de los pecados, que nos hacen verdaderos hijos de Dios y nos constituyen en miembros del Cuerpo de Cristo. Se entiende mejor, entonces, por qué Francisco siempre deseaba «recurrir a ellos [a los Sacerdotes]… Y no quiero tomar en consideración su pecado, porque veo en ellos al Hijo de Dios y son mis señores» (Test 6-9).
En la situación actual de la Iglesia es de fundamental importancia llegar a las raíces de esta realidad de la cual habla Francisco. Él nos ilumina para saber cómo comportarnos, en nuestra existencia concreta de creyentes, respecto a los Sacerdotes y, si somos Sacerdotes, respecto a nuestro Ministerio.
«Comprender de nuevo la grandeza y la belleza del Ministerio Sacerdotal» (Benedicto XVI, l.c.), quiere decir aceptar al mismo tiempo, con realismo y humildad, que esta Grandeza y esta Belleza están contenidas «en vasijas de barro» (2 Corintios 4,7) sin escandalizarse o, peor aún, separarse de la Iglesia que, a través del Ministerio de los Sacerdotes, nos permite tener pleno acceso a Jesús y Su Salvación.
«CONSIDERAD VUESTRA DIGNIDAD,
HERMANOS SACERDOTES» (CORD 23)
Francisco habló en diversas ocasiones de los Sacerdotes y de las actitudes que se deberían tener para con ellos. La Fraternidad que poco a poco se fue formando en torno a él comprendía tanto Clérigos como laicos, como lo demuestran algunos de sus Escritos: «y mis Hermanos benditos, tanto los Clérigos como los laicos, confiésense de sus pecados con los Sacerdotes de nuestra Religión» (Rnb XX, 1; cf. Rb VII, 2). Hacia el final de su Vida, cuando los Hermanos Sacerdotes eran más numerosos, dedicó a los «Hermanos Sacerdotes, los que son y serán y desean ser Sacerdotes del Altísimo» (COrd 14), una parte considerable de su Carta a toda la Orden, que está dirigida «a todos los Ministros y Custodios y Sacerdotes de la misma Fraternidad», calificándolos como «humildes en Cristo» (COrd 2). ¡Lo cual parece ser un recordatorio, un deseo y una amonestación!
La parte central del Mensaje, dedicado a los Sacerdotes, se refiere a la Celebración de la Eucaristía. Francisco les recuerda a los Sacerdotes que deben acercarse a este Sacramento, «puros» y también que ofrezcan «con reverencia, el Verdadero Sacrificio del Santísimo Cuerpo y Sangre de Nuestro Señor Jesucristo, y háganlo con intención santa y limpia, y no por cosa alguna terrena ni por temor o Amor de hombre alguno, como queriendo agradar a los hombres; sino que toda la voluntad, en cuanto es posible con la ayuda de la Gracia, se dirija a Dios, deseando agradar al Sólo Sumo Señor» (COrd 14-15). Esta acumulación repetitiva de cosas por hacer y por evitar denota en Francisco una cierta inquietud, porque existe la posibilidad de que las cosas pudieran ir diversamente.
Nos parece que esta preocupación no sólo se aplica al pasado. Las severas advertencias y las amenazas que siguen, tomadas de la Carta a los Hebreos, demuestran la seriedad con la que Francisco se pone delante de la Eucaristía y la Palabra de Dios.
Todo ello, sin embargo, contribuye a destacar la Grandeza incomparable —la Dignidad— del Sacerdocio. Con un realismo paradójico, Francisco habla del Hermano Sacerdote como de alguien que «toca con las manos, toma en el corazón y con la boca, y da a los demás para tomar no a quien ha de morir, sino a Quien ha de vivir eternamente y es Glorificado y a Quien los Ángeles desean contemplar» (COrd 22). Osa, incluso, comparar al Sacerdote con María que ha llevado a Cristo en Su Seno, con Juan Bautista que tembló al tocar la Cabeza de Jesús, con la Tumba donde yació Su Cuerpo (COrd 21). Aquí está el Sentido profundo del Ministerio que Dios ha conferido a los Sacerdotes y por lo que se les debe Amor, Reverencia y Honor.
Lo que sigue del Texto nos conduce a una profundización mayor: la Revelación de la Humanidad de Dios a través de la Eucaristía. La descripción muy realista —Carne y Sangre, mano que toca y distribuye, boca que come— se abre a un último y estupendo Misterio: Dios que se humilla en la Eucaristía, como lo hizo en el Momento de la Encarnación, dejando el Seno Glorioso del Padre para asumir la fragilidad de la condición humana (cf. 1Am 17-18; 2CF 4). El hacerse Carne ya manifestaba el Abajamiento de Dios, Su Kénosis; en la Eucaristía, esta realidad va todavía más allá: ni siquiera asume un cuerpo humano, sino que se hace presente bajo el Signo del Pan, una simple cosa cotidiana. «Mirad, Hermanos, la Humildad de Dios —exclama Francisco— y derramad ante Él vuestros corazones; humillaos también vosotros, para ser enaltecidos por Él. Por consiguiente, nada de vosotros retengáis para vosotros mismos, para que enteros os reciba El que Todo Entero se os entrega» (COrd 28-29). La Humildad de Dios manifestada en la Eucaristía es presentada por Francisco como Base y Fundamento de la Vocación Evangélica a la que hemos sido llamados.
NUESTRA FE EN LOS SACERDOTES
Y NUESTRA EXPERIENCIA
La visión que Francisco tiene del Ministerio Sacerdotal puede parecer teórica, idealista: no obstante, es inspiradora del comportamiento que debemos tener también hoy en día.
Somos conscientes de que la estima que se tienen actualmente de los Sacerdotes no es muy alta. Algunas situaciones conocidas por todos lo demuestran claramente: además de la disminución de las Vocaciones al Sacerdocio en muchos países, la falta de Fe generalizada que se vive en el mundo y en la Iglesia, las acusaciones de abusos cometidos a menores de parte de algunos Sacerdotes, el mismo estilo de vida que conduce al Sacerdote frecuentemente a vivir “separado” de los fieles laicos, hacen que la estima por el Ministerio Sacerdotal y la Fe en los Sacerdotes desminuya cada vez más.
Sin embargo, estamos invitados a renovar nuestra Fe sobre aquello que fundamenta el Ministerio Sacerdotal, reafirmando su necesidad para la Iglesia, aún reconociendo que los Sacerdotes, como la misma Iglesia, no son seres perfectos. Para poder vivir todo ello, no hay otra cosa mejor que meditar el siguiente Texto personal de Francisco: «el Señor me dio, y me sigue dando, tanta Fe en los Sacerdotes…, por su ordenación, que, si me persiguieran, quiero recurrir a ellos. Y si yo tuviera tanta sabiduría como la que tuvo Salomón y me encontrara con los pobrecillos Sacerdotes de este mundo, no quiero predicar en las Parroquias en que habitan si no es conforme a su voluntad.
Y a éstos y a todos los demás Sacerdotes quiero temer, amar y honrar como a mis señores. Y no quiero tomar en consideración su pecado, porque veo en ellos al Hijo de Dios y son mis señores. Y lo hago por esto: porque en este mundo nada veo corporalmente del mismo Altísimo Hijo de Dios sino Su Santísimo Cuerpo y Su Santísima Sangre, que ellos reciben y sólo ellos administran a los demás» (Test 6-10).
«La Orden de los Hermanos Menores, por su propia naturaleza, se compone de Hermanos Clérigos y laicos» (CCGG 3,1). Nuestra Vocación Franciscana, por tanto, no está necesariamente ligada al Sacerdocio.
Aquí es válido lo que escribió el Apóstol: «Que permanezca cada cual en el estado en que se hallaba cuando Dios lo llamó» (1 Corintios 7,20); sobre todo cuanto Jesús dijo a sus Apóstoles: «No me habéis elegido vosotros a Mí; más bien os he elegido Yo a vosotros» (San Juan 15,16). La Vocación Sacerdotal, como la laical, no es una elección nuestra, sino una Llamada específica del Señor. Nuestra tarea es simplemente el responder con generosidad. En toda Vocación reconocemos un Don del Señor a la Iglesia y a la humanidad. Iguales por la Profesión (cf. CCGG 3,1), todos estamos llamados a vivir como Hermanos y según las exigencias de la común Vocación y Misión: «en la diversidad de Ministerios todos los Cristianos son llamados a responder a la Palabra del Señor que envía a anunciar la Buena Nueva del Reino» (PdE 25). Quien ha sido llamado a ejercer el Ministerio Sacerdotal debe recordar siempre que el Ministerio no puede ser tomado como una promoción humana o una dignidad personal que nos sitúa en nuestras Fraternidades por encima de nuestros Hermanos laicos o sobre los fieles laicos en la Iglesia. En profunda comunión con todos, especialmente con los últimos, y en espíritu de Conversión eclesial, abiertos a una Misión compartida (cf. PdE 25), para nosotros el Sacerdocio ha de vivirse según cuanto exige nuestra identidad de Hermanos Menores, como se indica en nuestras Constituciones Generales y en las Prioridades.
De este modo el Don del Sacerdocio en la Orden, será una gran Riqueza para construir el Reino entre nosotros.
Queridos Hermanos, he aquí algunas ideas para estimularnos a una reflexión más amplia acerca de la identidad de los Hermanos que han sido llamados al Ministerio Sacerdotal. Os invitamos, pues, a continuar dichas reflexiones en vuestra Fraternidad, Provincia o Custodia. Os invitamos, especialmente, a reflexionar sobre el punto de partida, la Humildad de Dios, como escribió Francisco o sobre la Audacia de Dios, como ha dicho Benedicto XVI.
No podemos concluir de mejor manera que citando las palabras de Francisco: «y a todos los Clérigos tengámoslos por señores nuestros en las cosas que miran a la Salvación del alma y no se desvían de nuestra Religión; y veneremos en el Señor su Orden y Oficio y Ministerio» (Rnb XIX, 3). Sobre todos vosotros, amados Hermanos, Clérigos y laicos, desciendan abundantes Bendiciones del Señor.
Viernes 1º de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
Peregrinación a Luján 2010
Madre, queremos una Patria para todos
XXXVI Peregrinación Juvenil a Luján
Sábado 2 y Domingo 3 de Octubre de 2010
"Madre, queremos una Patria para todos"
La Salida "Imagen Cabecera" de la Virgen de Luján es el Sábado 2 de Octubre de 2010, a las 12:00hs mediodía de Av. Rivadavia y Gral. Paz. Si querés y podés, traé un alimento para dejar en "Caritas", en el Santuario de San Cayetano, antes de salir.
La Página Oficial de la Peregrinación a Luján (donde podrás realizar las consultas que necesités) es:
«Oración a Santa Teresita para obtener una Gracia»
Viernes 1º de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
ORACIÓN A SANTA TERESITA
PARA OBTENER UNA GRACIA
¡Oh Santa Teresita del Niño Jesús, Modelo de Humildad, de Confianza y de Amor! Desde lo Alto de los Cielos deshoja sobre nosotros esas Rosas que llevas en tus brazos: la Rosa de Humildad, para que rindamos nuestro orgullo y aceptemos el Yugo del Evangelio; la Rosa de la Confianza, para que nos abandonemos a la Voluntad de Dios y descansemos en Su Misericordia; la Rosa del Amor, para que abriendo nuestras almas sin medida a la Gracia, realicemos el único Fin para el que Dios nos ha creado a Su Imagen: Amarle y hacerle amar. Tú que pasas tu Cielo haciendo Bien en la Tierra, ayúdame en esta necesidad y concédeme del Señor lo que te pido si ha de ser para Gloria de Dios y Bien de mi alma. Así sea.
Viernes 1º de Octubre del 2010, Año Santo Jubilar Mariano
¿Qué nos enseña Santa Teresita?
Nos enseña un Camino para llegar a Dios: la Sencillez de alma. Hacer por Amor a Dios nuestras labores de todos los días. Tener detalles de Amor con los que nos rodean. Ésta es la “Grandeza” de Santa Teresita. Decía: “Quiero pasar mi Cielo haciendo el Bien en la Tierra.” El Secreto es reconocer nuestra pequeñez ante Dios, Nuestro Padre. Tener una actitud de niño al amar a Dios, es decir, amarlo con simplicidad, con confianza absoluta, con humildad sirviendo a los demás. Esto es a lo que ella llama su “Caminito”. Es el Camino de la Infancia Espiritual, un Camino de Confianza y Entrega absoluta a Dios.
Nos enseña a servir a los demás con Amor y perfección viendo en ellos a Jesús. Toda su Vida fue de Servicio a los demás. Ser mejores cada día con los demás en los detalles de todos los días.
Nos enseña a tener Paciencia ante las dificultades de la Vida. Su enfermedad requirió de mucha Paciencia y Aceptación. Sólo estando cerca de Dios el sufrimiento se hace dulce.
Nos enseña a tener sentido del humor ante lo inevitable. Dicen que durante la Meditación en el Convento, una de las Hermanas agitaba su Rosario y esto irritaba a Santa Teresita. Decidió entonces en lugar de tratar de no oír nada, escuchar este ruido como si fuera una Música preciosa. En nuestras Vidas hay situaciones o acciones de los demás que nos molestan y que no podemos evitar. Debemos aprender a reírnos de éstas, a disfrutarlas por que nos dan la oportunidad de ofrecer algo a Dios.
Nos enseña que podemos vivir nuestro Cielo en la Tierra haciendo el Bien a los que nos rodean. Actuar con Bondad siempre, buscando lo mejor para los demás. Ésta es una manera de alcanzar el Cielo.
Nos enseña a ser sencillos como niños para llegar a Dios. Orar con Confianza, con Simplicidad. Sentirnos pequeños ante Dios Nuestro Padre.
Oración
Virgen María y Santa Teresita, ayúdenme a tener más Amor a Dios para servir mejor a los que me rodean.
«El 19 de Octubre de 1997, en la Plaza de San Pedro de Roma, el Papa Juan Pablo II la proclamó "Doctora de la Iglesia". Un Título reservado a quienes han comprendido particularmente bien y valorado el Mensaje del Evangelio. Es la más joven de los 33 "Doctores"» (Enciclopedia Católica de ACI DIGITAL).
Queridos amigos: ¡ Paz y Bien !Les comunico que toda la información publicada en este sitio, se puede reproducir de forma parcial o total, siempre y cuando se cite la fuente completa o la que sigue: