19/5/11

Preciosa Homilía de nuestro Santo Padre Benedicto XVI en la Beatificación de su Predecesor Siervo de Dios Juan Pablo II


Preciosa Homilía de nuestro Santo Padre
Benedicto XVI en la Beatificación de su
Predecesor Siervo de Dios Juan Pablo II 

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

Homilía Misa Beatificación Juan Pablo II

Escrito por Papa Benedicto XVI   
Domingo, 01 de Mayo de 2011

CAPILLA PAPAL
CON OCASIÓN DE LA BEATIFICACIÓN
DEL SIERVO DE DIOS JUAN PABLO II

HOMILÍA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Plaza de San Pedro

Domingo 1 de Mayo de 2011

Queridos hermanos y hermanas:

Hace seis años nos encontrábamos en esta Plaza para celebrar los Funerales del Papa Juan Pablo II. El dolor por su pérdida era profundo, pero más grande todavía era el sentido de una inmensa Gracia que envolvía a Roma y al mundo entero, Gracia que era fruto de toda la Vida de mi amado Predecesor y, especialmente, de su Testimonio en el sufrimiento. Ya en aquel día percibíamos el perfume de su Santidad, y el Pueblo de Dios manifestó de muchas maneras su Veneración hacia él. Por eso, he querido que, respetando debidamente la Normativa de la Iglesia, la Causa de su Beatificación procediera con razonable rapidez. Y he aquí que el Día esperado ha llegado; ha llegado pronto, porque así lo ha querido el Señor: Juan Pablo II es Beato.

Deseo dirigir un cordial saludo a todos los que, en número tan grande, desde todo el mundo, habéis venido a Roma, para esta feliz circunstancia, a los Señores Cardenales, a los Patriarcas de las Iglesias Católicas Orientales, Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio, Delegaciones Oficiales, Embajadores y Autoridades, personas Consagradas y fieles laicos, y lo extiendo a todos los que se unen a nosotros a través de la radio y la televisión.

Éste es el Segundo Domingo de Pascua, que el Beato Juan Pablo II dedicó a la Divina Misericordia. Por eso se eligió este Día para la Celebración de hoy, porque mi Predecesor, gracias a un Designio Providencial, entregó el espíritu a Dios precisamente en la tarde de la Vigilia de esta Fiesta. Además, hoy es el primer día del mes de Mayo, el Mes de María; y es también la Memoria de San José Obrero. Estos elementos contribuyen a enriquecer nuestra Oración, nos ayudan a nosotros que todavía peregrinamos en el tiempo y el espacio. En cambio, qué diferente es la Fiesta en el Cielo entre los Ángeles y Santos. Y, sin embargo, hay un sólo Dios, y un Cristo Señor que, como un Puente une la Tierra y el Cielo, y nosotros nos sentimos en este momento más cerca que nunca, como participando de la Liturgia Celestial.

«Dichosos los que crean sin haber visto» (San Juan 20, 29). En el Evangelio de hoy, Jesús pronuncia esta Bienaventuranza: la Bienaventuranza de la Fe. Nos concierne de un modo particular, porque estamos reunidos precisamente para celebrar una Beatificación, y más aún porque hoy un Papa ha sido proclamado Beato, un Sucesor de Pedro, llamado a confirmar en la Fe a los hermanos. Juan Pablo II es Beato por su Fe, fuerte y generosa, apostólica. E inmediatamente recordamos otra Bienaventuranza: «¡Dichoso tú, Simón, hijo de Jonás!, porque eso no te lo ha revelado nadie de carne y hueso, sino mi Padre que está en el Cielo» (San Mateo 16, 17). ¿Qué es lo que el Padre Celestial reveló a Simón? Que Jesús es el Cristo, el Hijo del Dios Vivo. Por esta Fe Simón se convierte en «Pedro», la Roca sobre la que Jesús edifica su Iglesia. La Bienaventuranza eterna de Juan Pablo II, que la Iglesia tiene el gozo de proclamar hoy, está incluida en estas Palabras de Cristo: «Dichoso, tú, Simón» y «Dichosos los que crean sin haber visto». Ésta es la Bienaventuranza de la Fe, que también Juan Pablo II recibió de Dios Padre, como un Don para la edificación de la Iglesia de Cristo.

Pero nuestro pensamiento se dirige a otra Bienaventuranza, que en el Evangelio precede a todas las demás. Es la de la Virgen María, la Madre del Redentor. A Ella, que acababa de concebir a Jesús en su Seno, Santa Isabel le dice: «Dichosa Tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá» (San Lucas 1, 45). La Bienaventuranza de la Fe tiene su Modelo en María, y todos nos alegramos de que la Beatificación de Juan Pablo II tenga lugar en el primer Día del Mes Mariano, bajo la Mirada Maternal de Aquella que, con su Fe, sostuvo la Fe de los Apóstoles, y sostiene continuamente la Fe de sus Sucesores, especialmente de los que han sido llamados a ocupar la Cátedra de Pedro. María no aparece en las Narraciones de la Resurrección de Cristo, pero su Presencia está como oculta en todas partes: Ella es la Madre a la que Jesús confió cada uno de los Discípulos y toda la Comunidad. De modo particular, notamos que la Presencia Efectiva y Materna de María ha sido registrada por San Juan y San Lucas en los Contextos que preceden a los del Evangelio de hoy y de la Primera Lectura: en la Narración de la Muerte de Jesús, donde María aparece al pie de la Cruz (cf. San Juan 19, 25); y al comienzo de los Hechos de los Apóstoles, que la presentan en medio de los Discípulos reunidos en Oración en el Cenáculo (cf. Hechos de los Apóstoles 1, 14).

También la Segunda Lectura de hoy nos habla de la Fe, y es precisamente San Pedro quien escribe, lleno de entusiasmo espiritual, indicando a los nuevos Bautizados las razones de su Esperanza y su Alegría. Me complace observar que en este Pasaje, al comienzo de su Primera Carta, Pedro no se expresa en un modo exhortativo, sino indicativo; escribe, en efecto: «Por ello os alegráis», y añade: «No habéis visto a Jesucristo, y lo amáis; no lo veis, y creéis en Él; y os alegráis con un gozo inefable y transfigurado, alcanzando así la meta de vuestra Fe: vuestra propia Salvación» (1 Pedro 1, 6.8-9). Todo está en indicativo porque hay una nueva realidad, generada por la Resurrección de Cristo, una realidad accesible a la Fe. «Es el Señor Quien lo ha hecho –dice el Salmo (118, 23)– ha sido un Milagro patente», patente a los ojos de la Fe.

Queridos hermanos y hermanas, hoy resplandece ante nuestros ojos, bajo la plena Luz Espiritual de Cristo Resucitado, la figura amada y venerada de Juan Pablo II. Hoy, su nombre se añade a la multitud de Santos y Beatos que él proclamó durante sus casi 27 años de Pontificado, recordando con fuerza la Vocación universal a la medida alta de la Vida Cristiana, a la Santidad, como afirma la Constitución Conciliar sobre la Iglesia Lumen Gentium. Todos los miembros del Pueblo de Dios –Obispos, Sacerdotes, Diáconos, fieles laicos, Religiosos, Religiosas– estamos en camino hacia la Patria Celestial, donde nos ha precedido la Virgen María, asociada de modo singular y perfecto al Misterio de Cristo y de la Iglesia. Karol Wojtyła, primero como Obispo Auxiliar y después como Arzobispo de Cracovia, participó en el Concilio Vaticano II y sabía que dedicar a María el último Capítulo del Documento sobre la Iglesia, significaba poner a la Madre del Redentor como Imagen y Modelo de Santidad para todos los Cristianos y para la Iglesia entera. Esta Visión Teológica es la que el Beato Juan Pablo II descubrió de joven y que después conservó y profundizó durante toda su Vida. Una Visión que se resume en el Ícono Bíblico de Cristo en la Cruz, y a sus Pies María, su Madre. Un Ícono que se encuentra en el Evangelio de Juan (19, 25-27) y que quedó sintetizado en el Escudo Episcopal y posteriormente Papal de Karol Wojtyła: una Cruz de oro, una «eme» abajo, a la derecha, y el Lema: «Totus tuus», que corresponde a la célebre expresión de San Luis María Grignion de Monfort, en la que Karol Wojtyła encontró un Principio fundamental para su Vida: «Totus tuus ego sum et omnia mea tua sunt. Accipio Te in mea omnia. Praebe mihi Cor tuum, Maria – Soy todo tuyo y todo cuanto tengo es tuyo. Tú eres mi todo, oh María; préstame tu Corazón». (Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen, n. 266).

El nuevo Beato escribió en su Testamento: «Cuando, en el día 16 de Octubre de 1978, el Cónclave de los Cardenales escogió a Juan Pablo II, el Primado de Polonia, Cardenal Stefan Wyszyński, me dijo: “La Tarea del nuevo Papa consistirá en introducir a la Iglesia en el Tercer Milenio”». Y añadía: «Deseo expresar una vez más gratitud al Espíritu Santo por el gran Don del Concilio Vaticano II, con respecto al cual, junto con la Iglesia entera, y en especial con todo el Episcopado, me siento en deuda. Estoy convencido de que durante mucho tiempo aún las nuevas generaciones podrán recurrir a las Riquezas que este Concilio del Siglo XX nos ha regalado. Como Obispo que participó en el Acontecimiento Conciliar desde el primer Día hasta el último, deseo confiar este gran Patrimonio a todos los que están y estarán llamados a aplicarlo. Por mi parte, doy las gracias al Eterno Pastor, que me ha permitido estar al servicio de esta grandísima Causa a lo largo de todos los años de mi Pontificado». ¿Y cuál es esta «Causa»? Es la misma que Juan Pablo II anunció en su primera Misa Solemne en la Plaza de San Pedro, con las memorables palabras: «¡No temáis! ¡Abrid, más todavía, abrid de par en par las puertas a Cristo!». Aquello que el Papa recién elegido pedía a todos, él mismo lo llevó a cabo en primera persona: abrió a Cristo la sociedad, la cultura, los sistemas políticos y económicos, invirtiendo con la Fuerza de un gigante, Fuerza que le venía de Dios, una tendencia que podía parecer irreversible. Con su Testimonio de Fe, de Amor y de Valor Apostólico, acompañado de una gran Humanidad, este hijo ejemplar de la Nación Polaca ayudó a los Cristianos de todo el mundo a no tener miedo de llamarse Cristianos, de pertenecer a la Iglesia, de hablar del Evangelio. En una palabra: ayudó a no tener miedo de la Verdad, porque la Verdad es garantía de Libertad. Más en síntesis todavía: nos devolvió la Fuerza de creer en Cristo, porque Cristo es Redemptor hominis, Redentor del hombre: el Tema de su primera Encíclica e hilo conductor de todas las demás.

 Karol Wojtyła subió al Solio de Pedro llevando consigo la profunda reflexión sobre la confrontación entre el marxismo y el Cristianismo, centrada en el hombre. Su Mensaje fue éste: el hombre es el camino de la Iglesia, y Cristo es el Camino del hombre. Con este Mensaje, que es la gran Herencia del Concilio Vaticano II y de su «Timonel», el Siervo de Dios el Papa Pablo VI, Juan Pablo II condujo al Pueblo de Dios a atravesar el umbral del Tercer Milenio, que gracias precisamente a Cristo él pudo llamar «Umbral de la Esperanza». Sí, él, a través del largo camino de preparación para el Gran Jubileo, dio al Cristianismo una renovada orientación hacia el futuro, el Futuro de Dios, trascendente respecto a la Historia, pero que incide también en la Historia. Aquella carga de Esperanza que en cierta manera se le dio al marxismo y a la ideología del progreso, él la reivindicó legítimamente para el Cristianismo, restituyéndole la fisonomía auténtica de la Esperanza, de vivir en la Historia con un espíritu de «Adviento», con una existencia personal y comunitaria orientada a Cristo, Plenitud del hombre y Cumplimiento de su anhelo de Justicia y de Paz.

Quisiera finalmente dar gracias también a Dios por la experiencia personal que me concedió, de colaborar durante mucho tiempo con el Beato Papa Juan Pablo II. Ya antes había tenido ocasión de conocerlo y de estimarlo, pero desde 1982, cuando me llamó a Roma como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, durante 23 años pude estar cerca de él y venerar cada vez más su persona. Su Profundidad Espiritual y la Riqueza de sus Intuiciones sostenían mi Servicio. El Ejemplo de su Oración siempre me ha impresionado y edificado: él se sumergía en el Encuentro con Dios, aún en medio de las múltiples Ocupaciones de su Ministerio. Y después, su Testimonio en el sufrimiento: el Señor lo fue despojando lentamente de todo, sin embargo él permanecía siempre como una «roca», como Cristo quería. Su profunda Humildad, arraigada en la íntima Unión con Cristo, le permitió seguir guiando a la Iglesia y dar al mundo un Mensaje aún más elocuente, precisamente cuando sus fuerzas físicas iban disminuyendo. Así, él realizó de modo extraordinario la Vocación de cada Sacerdote y Obispo: ser uno con aquel Jesús al que cotidianamente recibe y ofrece en la Eucaristía.

¡Dichoso tú, amado Papa Juan Pablo, porque has creído! Te rogamos que continúes sosteniendo desde el Cielo la Fe del Pueblo de Dios. Desde el Palacio nos has bendecido muchas veces en esta Plaza. Hoy te rogamos: Santo Padre: bendícenos.  Amén.

Fuentes:
http://revistaecclesia.com/images/stories/verano2010/papahoy.jpg


Cuadro de nuestro amado Papa Juan Pablo II
develado en la Ceremonia de su Beatificación,
la más concurrida en la Historia de la Iglesia

Bellísima Oración a Nuestra Señora de Lourdes del Beato Juan Pablo II, rezada por el Vicario de Cristo Benedicto XVI


Bellísima Oración a Nuestra Señora de Lourdes
del Beato Juan Pablo II, rezada por el
Vicario de Cristo Benedicto XVI 

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

Benedicto XVI reza a la Virgen con una Oración
de Juan Pablo II, ante su Beatificación

Escrito por Redactora   
Domingo, 01 de Mayo de 2011

Benedicto XVI cierra la Vigilia de Oración previa a la Beatificación del Papa Juan Pablo II con una Oración compuesta por el nuevo Beato para la Virgen de Lourdes.

Ave María, Mujer pobre y humilde,
¡Bendita del Altísimo!
Virgen de la Esperanza,
Profecía de los tiempos nuevos,
nosotros nos asociamos
a tu Canto de Alabanza
para celebrar las Misericordias del Señor,
para anunciar la Venida del Reino
y la plena liberación del hombre.

Ave María, humilde Sierva del Señor,
¡Gloriosa Madre de Cristo!
Virgen fiel, Morada Santa del Verbo,
enséñanos a perseverar
en la escucha de la Palabra,
a ser dóciles a la Voz del Espíritu,
atentos a sus Llamados
en la intimidad de la conciencia
y a sus Manifestaciones
en los acontecimientos de la Historia.

Ave María, Mujer del dolor,
¡Madre de los vivientes!
Virgen Esposa ante la Cruz, nueva Eva,
sé nuestra Guía por los caminos del mundo,
enséñanos a vivir y a difundir el Amor de Cristo,
a permanecer Contigo
junto a las innumerables cruces
sobre las cuales tu Hijo está aún Crucificado.

Ave María, Mujer fiel,
¡Primera Discípula!
Virgen Madre de la Iglesia,
ayúdanos a dar siempre
razón de la Esperanza que está en nosotros
confiando en la Bondad del hombre
y en el Amor del Padre.

Enséñanos a construir el mundo desde dentro:
en la profundidad del silencio y la Oración,
en la Alegría del Amor fraterno,
en la Fecundidad insustituible de la Cruz.

Santa María, Madre de los creyentes,
Ruega por nosotros.

Amén.

Fuente:
http://revistaecclesia.com/content/view/25721/1/


¡Gran Jubileo de las Familias el Domingo que viene en Costa Rica!


¡ Gran Jubileo de las Familias el
Domingo que viene en Costa Rica ! 

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

JUBILEO DE LAS FAMILIAS

Mayo del 2011

¡Cristo ha resucitado! ¡Verdaderamente ha resucitado! Esta es la Alegría que inunda e irradia todo nuestro ser, tanto como a los Apóstoles, durante este Tiempo privilegiado de la Pascua.

"Y nos mandó que predicásemos al Pueblo, y que diésemos testimonio de que Él está constituido por Dios en Juez de vivos y muertos" (Hechos de los Apóstoles 10, 42).

Con este fragmento de la Escritura, el cual escuchamos el recién pasado Domingo de Pascua en la Primera Lectura, quisiéramos invitar a todos los fieles Católicos de Costa Rica a que se hagan presentes el próximo 22 de Mayo en la Basílica de Nuestra Señora de Los Ángeles en Cartago, para que celebremos el Jubileo de las Familias. El mismo se llevará a cabo siguiendo con los Signos propios de este Acontecimiento, que nos otorga el Beneficio de la Indulgencia Plenaria de nuestros pecados otorgada por S.S. Benedicto XVI con motivo del Año Jubilar Mariano.

Los Signos son:

Peregrinación desde las Ruinas de Cartago hacia la Basílica, iniciando a las 9 de la mañana y durante su recorrido participaremos del Santo Rosario en Familia.

Cruzar por el umbral de la Puerta Santa, destinada para esta ocasión.

Participar de la Santa Eucaristía a las 10 de la mañana, presidida por S.E.R. Mons. José Francisco Ulloa Rojas, Obispo de la Diócesis de Cartago y Presidente de la Comisión Nacional de Pastoral Familiar de la Conferencia Episcopal de Costa Rica.

Durante la Celebración, profesaremos nuestra Fe, oraremos juntos por las Intenciones del Santo Padre y participaremos del Banquete Eucarístico.

Procurar participar del Sacramento de la Reconciliación previo al Día del Jubileo o en su defecto los ocho días posteriores a la Celebración.

Les instamos a motivar la representación de sus Diócesis con afiches, pancartas u otros signos alusivos a la Familia, el Matrimonio y a la Defensa de la Vida Humana. Mostremos la Alegría Pascual de nuestras familias como verdaderos Discípulos y Misioneros de Jesucristo.

"Familia, siempre bajo tu Protección"

+ Mons. José Francisco Ulloa Rojas
Obispo de Cartago 
Presidente 
Comisión Nacional de Pastoral Familiar

Pbro. Ronny H. Solano Fallas
Secretario Ejecutivo
Comisión Nacional de Pastoral Familiar

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Fuentes:
http://www.diocesisdecartago.com/?p=213

 

Su Santidad Benedicto XVI condecoró con el Rosario Papal de Oro a la Basílica y a la Virgencita de los Desamparados de Valencia, España


Su Santidad Benedicto XVI condecoró con el Rosario
Papal de Oro a la Basílica y a la Virgencita de los
Desamparados de Valencia, España

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

Rosario Papal de Oro a la Basílica y
Virgen de los Desamparados de Valencia

Escrito por Redactora    
Martes, 26 de Abril de 2011

Con motivo de Cincuenta Aniversario de la Declaración de parte del Papa Juan XXIII a la Virgen de los Desamparados como Patrona Principal de la región Valenciana.

«El Papa Benedicto XVI ha condecorado con el “Rosario de Oro” a la Basílica de la Virgen y a la Advocación de la Virgen de los Desamparados», lo anuncia el Cardenal Secretario de Estado de Su Santidad, Tarcisio Bertone, en una Carta al Arzobispo de Valencia, Monseñor Carlos Osoro Sierra.

El Prelado Valenciano (...) había solicitado esta Distinción Pontificia con motivo del 50 Aniversario de la Declaración por el Beato Juan XXIII, Papa, de la Virgen de los Desamparados como “Patrona Principal de la región Valenciana”, en 1961.

Fuente:
http://revistaecclesia.com/content/view/25607/1/


Virgencita de los Desamparados y el Niñito
Dios amadísimos de nuestras almas
(Mare de Déu dels Desamparats),
frente a Su Basílica de Valencia

Lindísima Presentación en Power Point del P. José Román Flecha Andrés, Teólogo y Catedrático de la Universidad Pontificia de Salamanca, España


Lindísima Presentación en Power Point del P. José
Román Flecha Andrés, Teólogo y Catedrático de
la Universidad Pontificia de Salamanca, España
   ¡ Para que meditemos en este Tiempo de Pascua !   

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

Pascua de Resurrección - Power Point

Escrito por Ecclesia Digital   
Sábado, 23 de Abril de 2011

AQUI DESCARGA POWER POINT:

Fuente:


“El Papa da Esperanza respondiendo a preguntas en televisión”: ¡otra Iniciativa maravillosa de nuestro amado Santo Padre Benedicto XVI!


“El Papa da Esperanza respondiendo a preguntas
en televisión”: ¡otra Iniciativa maravillosa de
nuestro amado Santo Padre Benedicto XVI! 

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

El Papa da Esperanza respondiendo
a preguntas en televisión

Iniciativa sin precedentes emitida este Viernes Santo.

CIUDAD DEL VATICANO, Viernes, 22 Abril 2011 (ZENIT.org).- Respondiendo a siete preguntas planteadas por seis Cristianos y una Musulmana, Benedicto XVI ha querido lanzar un Mensaje de Esperanza y Confianza en el Amor de Dios por la humanidad en un Programa televisivo emitido este Viernes Santo.

Por primera vez en la Historia, un Pontífice respondió en televisión a las preguntas procedentes del público. A la Redacción del Programa Religioso del primer Canal de la televisión pública Italiana (RAI), habían llegado miles de preguntas de varios continentes. En un primer momento se habían escogido tres, pero el Papa acabó respondiendo a siete.

En sus respuestas, reconoció la necesidad de encomendarse a Dios ante realidades tan duras como son el terremoto de Japón o un hijo en estado vegetativo.

En el drama del terremoto

De hecho, la primera pregunta fue planteada por una niña Japonesa de siete años, Elena, quien compartió su tristeza "porque muchos niños de mi edad han muerto" tras el terrible seísmo del 11 de Marzo.

"También yo me pregunto: ¿por qué es así?", confesó el Pontífice. "No tenemos respuesta, pero sabemos que Jesús ha sufrido como vosotros, inocentes, que Dios Verdadero se muestra en Jesús, está a vuestro lado". 

Al mismo tiempo, es necesario "ser conscientes de que, un día, yo comprenderé que este sufrimiento no era algo vacío, no era inútil, sino que detrás del sufrimiento hay un proyecto bueno, un proyecto de Amor".

Estado vegetativo

La Esperanza fue también la característica de la segunda respuesta a una madre, María Teresa, que preguntó si el alma de su hijo, Francesco, en estado vegetativo desde Pascua de 2009 "ha abandonado su cuerpo, dado que ya no es consciente, o está todavía en él".

"Ciertamente el alma está todavía presente en el cuerpo. La situación es algo así como la de una guitarra que tiene las cuerdas rotas y que no se puede tocar. Así también el instrumento del cuerpo es frágil, vulnerable, y el alma no puede 'tocar', por decirlo en algún modo, pero sigue presente", dijo el Obispo de Roma.

Y añadió que "esta alma escondida siente en profundidad vuestro Amor, a pesar de que no comprende los detalles, las palabras, etc., pero siente la presencia del Amor".

Irak

Su Mensaje de Esperanza alcanzó también al grupo de jóvenes Cristianos Iraquíes de Bagdad, que le pidieron cómo es posible ayudar a los miembros de su Comunidad, "perseguidos como Jesús", "para que se replanteen el deseo de emigrar a otros países".

"Rezo cada día por los Cristianos de Irak --aseguró Benedicto XVI--. Son nuestros Hermanos que sufren, como también en otras tierras del mundo, y por esto los siento especialmente cercanos a mi corazón y, en la medida de nuestras posibilidades, tenemos que hacer todo lo posible para que puedan resistir a la tentación de emigrar, que --en las condiciones en las que viven-- resulta muy comprensible".

"Es importante que estemos cerca de vosotros, queridos Hermanos de Irak, que queramos ayudaros y cuando vengáis, recibiros realmente como Hermanos", admitió.

La Santa Sede, explicó, "está en permanente contacto con las distintas Comunidades, no sólo con las Comunidades Católicas, sino también con las demás Comunidades Cristianas, con los Hermanos Musulmanes, sean Chiíes o Sunníes".

Aseguró su Compromiso para "hacer un Trabajo de reconciliación, de comprensión, también con el Gobierno, ayudarle en este difícil camino de recomponer una sociedad desgarrada".

Para el Papa, el problema de la sociedad Iraquí es que a causa de estas divisiones ya no tiene conciencia de su pertenencia.

"Y nosotros queremos, en diálogo precisamente con los distintos Grupos, ayudar al proceso de reconstrucción y animaros a vosotros, queridos Hermanos Cristianos de Irak, a tener confianza, a tener paciencia, a tener confianza en Dios, a colaborar en este difícil proceso".

Diálogo

El Papa se dirigió también a una mujer Musulmana de Costa de Marfil, Bintù, viuda con cuatro hijos, quien recordó cómo, en su país, Cristianos y Musulmanes siempre han vivido en armonía, mientras que "ahora todo ha cambiado", con la guerra civil.

"Jesús es un Hombre de Paz. Usted, en cuanto Embajador de Jesús, ¿qué aconsejaría a nuestro país?", preguntó.

"La violencia no viene nunca de Dios, nunca ayuda a producir cosas buenas, sino que es un medio destructivo y no es el camino para salir de las dificultades", aseguró el Sucesor del Apóstol Pedro.

"El único camino es la renuncia a la violencia, volver a entablar el diálogo, tratar de encontrar juntos la Paz, una nueva atención de los unos a los otros, la nueva disponibilidad para abrirse el uno al otro".

"El verdadero Mensaje de Jesús" lo sintetizó en estas palabras: "buscad la Paz con los medios de la Paz y abandonad la violencia".

Pueden leerse las respuestas del Papa a las siete preguntas en:

Por Roberta Sciamplicotti

Fuente:
http://www.zenit.org/article-39052?l=spanish


Los Seminaristas de la Diócesis de Alajuela, Costa Rica


Los Seminaristas de la Diócesis
de Alajuela, Costa Rica

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

Nuestros Seminaristas

04 de Abril del 2011

Seminaristas Diocesanos 2011

Nuestra Diócesis de Alajuela cuenta en este momento con 26 Seminaristas: 9 de ellos en el Curso Introductorio en La Garita de Alajuela y 17 en la Sede de Paso Ancho. A continuación la lista por Parroquias de origen, iniciando con las Parroquias que tienen más jóvenes en el Proceso de Discernimiento Vocacional que consta de 8 años.

Parroquia Ntra. Sra. de las Mercedes, Grecia:

Emmanuel Alfaro Salas (Introductorio)
Juan Carlos Bolaños Brenes (Introductorio)
Armando Suárez (II de Filosofía)
Gabriel Jesús González Porras (IV de Teología)

Parroquia Ntra. Sra. de las Mercedes, Palmares:

Javier Quesada (I de Filosofía)
Amado Moya (I de Filosofía)
Geiner Solano (III de Teología)
César Herrera  (III de Teología)

Parroquia San Ramón Nonato:

Jaime José Alpízar Rojas (Introductorio)
Oscar Luis Quesada Campos (Introductorio)
Juan Diego Araya (II de Filosofía)

Parroquia San Rafael Arcángel, Atenas:

José Alfredo Quesada (II de Filosofía)
Gabriel E. Morera Guzmán (III de Filosofía)

Parroquia San Antonio de Padua, Belén:

Adrián Rafael León Sánchez (Introductorio)
Javier Sánchez (II de Filosofía)

Parroquia San Rafael Arcángel, Alajuela:

Luis Hernández (I de Teología)
Ronald Solera Segura (IV de Teología)

Parroquia Corazón de Jesús, Tacares de Grecia:

Arnold Francisco Orozco García (Introductorio)
Mario Arias (II de Filosofía)

Parroquia San Rafael Arcángel, Zarcero:

Marco Zúñiga Chacón (Introductorio)
Oscar Andrey Rojas Porras (III de Filosofía)

Parroquia Ntra. Sra. de las Piedades, Naranjo:

César Ramírez Segura (Introductorio)

Parroquia San Joaquín, Flores-Heredia:

Jorge Andrés Sancho Arrieta (Introductorio)

Parroquia Patriarca San José, Alajuela:

José Alfonso Benavides González (IV de Teología)

Parroquia Santa Bárbara, Heredia:

Leonardo Moreira Chaverri (III de Filosofía)

Parroquia Santiago Apóstol, Sarchí:

Bernal Umaña (I de Filosofía)

Colaboraron con esta información los Seminaristas Marco Zúñiga Chacón del Curso Introductorio y Gabriel E. Morera Guzmán de III de Filosofía.

Fuente:
http://www.diocesisdealajuela.org/index.php?option=com_content&view=article&id=398&Itemid=158


Significativa Oración de Su Santidad Benedicto XVI en las Fosas Ardeatinas de Roma, Italia


Significativa Oración de Su Santidad Benedicto XVI
en las Fosas Ardeatinas de Roma, Italia

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

VISITA AL MAUSOLEO DE LAS FOSAS ARDEATINAS

ORACIÓN DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI

Fosas Ardeatinas, Roma
Domingo 27 de Marzo de 2011

Salmo 23 - Oración

El Señor es mi Pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el sendero justo,
por el honor de su Nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo,
porque Tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
Tu Bondad y tu Misericordia me acompañan
todos los días de mi Vida,
y habitaré en la Casa del Señor
por años sin término.

Oh Dios, Padre Misericordioso,
te damos gracias por habernos dado a tu Hijo Jesús,
Buen Pastor, que dio su Vida por nosotros.
Con su Muerte y Resurrección
Él nos libró de la esclavitud del pecado
y nos abrió el paso a la Vida Eterna.
Te pedimos por nuestros hermanos
que fueron asesinados sin piedad en este lugar:
concédeles gozar para siempre
de la Luz y la Paz de tu Reino.
Te lo pedimos por Cristo Nuestro Señor.
Amén.

Fuente:
http://www.vatican.va/holy_father/benedict_xvi/prayers/documents/hf_ben-xvi_20110327_fosse-ardeatine_sp.html


Razones para ser felices mientras caminamos juntos hacia la Vida Eterna


Razones para ser felices mientras
caminamos juntos hacia la Vida Eterna

Jueves 19 de Mayo del 2011, Año Santo Jubilar Mariano

«Sácianos por la mañana de tu
Misericordia, y todos nuestros días
serán Alegría y Júbilo» (Salmo 90, 14).

Mi muy querido Sacerdocio Real: ¡ Paz y Bien ! Yahvé en Su Infinita Misericordia, permite que nuestros días sean de inmensa Felicidad, y la razón más importante para estar tan alegres, es que continuamos celebrando la Pascua de Nuestro Señor Jesucristo. Pero el Amor de Dios por cada uno de nosotros no tiene límites, y va más allá dándonos a Manos llenas muchas otras razones para ser felices mientras caminamos juntos hacia la Vida Eterna: el Señor nos permite orar, escribir, aprender, sufrir, amar; nos ha dado una Madre Amorosísima que es nuestro Refugio predilecto: ¡María!, y verdaderos Amigos de nuestras almas: ¡los Santos!; nos ha alegrado sobremanera con la Beatificación de nuestro muy amado Papa Juan Pablo II; nos obsequió a su amadísimo Viñador Benedicto XVI quien nos conduce cada día al Cielo con sus sabias Lecciones de Humildad, Esperanza y Amor. Dios Padre también nos da la Bendición de tener personas que nos aman y muchísima gente más para amar incluyendo a nuestros enemigos, que es Él mismo Quien nos manda a amarlos (cf. San Mateo 5, 44-48 y San Lucas 6, 27-38).

El Señor Todopoderoso además, nos ha regalado a estos hermanos nuestros: el mar fascinante, pajaritos cantando al amanecer, salud y enfermedad, jardines multicolores, lápices para dibujar, la suave neblina, ropa abrigada en el más intenso frío, luminosas estrellas, el pan amable, majestuosas montañas, los arbolitos, lluvia y nieve, espléndidos arcoiris, desiertos para orar, celajes radiantes, las florecitas, el delicado algodón, faros que no se cansan de alumbrar, verdes praderas, oboes y violines, riachuelos cristalinos, nubes de gloria de la mañana, magníficos atardeceres, los animalitos, auroras boreales, libros y cuadernos, la brisa marina, piedrecitas de varias tonalidades, molinos de viento, glaciares maravillosos, la Luna resplandeciente, escarcha de colores, pianos y guitarras, música inolvidable y veleros de ensueño que nunca se detienen hasta llegar a Él, ¡justamente a los Brazos de Nuestro Padre Celestial que nos da tantas razones para vivir felices!

Ahora bien, con certeza todos sufrimos en algún instante, ocasión propicia para meditar en las Enseñanzas de San Pablo: «Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre compasivo y Dios de todo Consuelo, que nos consuela en cualquier tribulación, para que nosotros, en virtud del Consuelo que recibimos de Dios, podamos consolar a los que pasan cualquier tribulación» (2 Corintios 1, 3-4).

Mis queridos Amigos: antes de despedirme, les informo que a partir de hoy la Etiqueta “El Papa Juan Pablo II” pasa a llamarse “Beato Juan Pablo II”, conservando todas las publicaciones anteriores. Ahora me despido pidiéndole a Dios que nos ayude a descubrir más razones para ser felices junto a Él, y que con la Gracia del Espíritu Santo, podamos poner en práctica lo que San Pablo nos aconseja: «Vigilad, permaneced firmes en la Fe, sed valientes y animosos. Haced todo lo vuestro con Amor» (1 Corintios 16, 13-14). ¡Que María Santísima me los acompañe siempre!, Irene 

Fuentes:
http://www.pastoralsj.org/biblia/buscabiblia.asp?libro=54&dcap=16&dver=13