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Mensaje de Pascua de Su Santidad nuestro amado Papa Benedicto XVI el Domingo de Resurrección

Mensaje de Pascua de Su Santidad

nuestro amado Papa Benedicto XVI

el Domingo de Resurrección


Lunes 5 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


La Pascua, esperanza del Mundo


“Cantaré al Señor, sublime es su Victoria": éstas han sido las palabras de la Escritura con que el Santo Padre ha felicitado las Pascuas.


04 de Abril de 2010


«Cantemus Domino: gloriose enim magnificatus est».


«Cantaré al Señor, sublime es su Victoria» (Liturgia de las Horas, Pascua, Oficio de Lecturas, Ant. 1).


Queridos hermanos y hermanas:


Os anuncio la Pascua con estas palabras de la Liturgia, que evocan el antiquísimo himno de alabanza de los Israelitas después del paso del Mar Rojo. El libro del Éxodo (cf. 15, 19-21) narra cómo, al atravesar el mar a pie enjuto y ver a los egipcios ahogados por las aguas, Miriam, la hermana de Moisés y de Aarón, y las demás mujeres danzaron entonando este canto de júbilo: «Cantaré al Señor, sublime es su Victoria, / caballos y carros ha arrojado en el mar». Los Cristianos repiten en todo el mundo este canto en la Vigilia pascual, y explican su significado en una Oración especial de la misma; es una Oración que ahora, bajo la plena luz de la Resurrección, hacemos nuestra con alegría: «También ahora, Señor, vemos brillar tus antiguas maravillas, y lo mismo que en otro tiempo manifestabas tu Poder al librar a un sólo pueblo de la persecución del faraón, hoy aseguras la salvación de todas las naciones, haciéndolas renacer por las aguas del Bautismo. Te pedimos que los hombres del mundo entero lleguen a ser hijos de Abrahán y miembros del nuevo Israel».


El Evangelio nos ha revelado el cumplimiento de las figuras antiguas: Jesucristo, con su Muerte y Resurrección, ha liberado al hombre de aquella esclavitud radical que es el pecado, abriéndole el camino hacia la verdadera Tierra prometida, el Reino de Dios, Reino universal de Justicia, de Amor y de Paz. Este “éxodo” se cumple ante todo dentro del hombre mismo, y consiste en un nuevo nacimiento en el Espíritu Santo, fruto del Bautismo que Cristo nos ha dado precisamente en el Misterio Pascual. El hombre viejo deja el puesto al hombre nuevo; la vida anterior queda atrás, se puede caminar en una vida nueva (cf. Romanos 6, 4). Pero, el “éxodo” espiritual es fuente de una liberación integral, capaz de renovar cualquier dimensión humana, personal y social.


Sí, hermanos, la Pascua es la verdadera Salvación de la humanidad. Si Cristo, el Cordero de Dios, no hubiera derramado su Sangre por nosotros, no tendríamos ninguna esperanza, la muerte sería inevitablemente nuestro destino y el del mundo entero. Pero la Pascua ha invertido la tendencia: la Resurrección de Cristo es una nueva creación, como un injerto capaz de regenerar toda la planta. Es un Acontecimiento que ha modificado profundamente la orientación de la historia, inclinándola de una vez por todas en la dirección del Bien, de la Vida y del Perdón. ¡ Somos libres, estamos salvados ! Por eso, desde lo profundo del corazón exultamos: «Cantemos al Señor, sublime es su Victoria».


El pueblo Cristiano, nacido de las aguas del Bautismo, está llamado a dar testimonio en todo el mundo de esta salvación, a llevar a todos el fruto de la Pascua, que consiste en una vida nueva, liberada del pecado y restaurada en su belleza originaria, en su bondad y verdad. A lo largo de dos mil años, los Cristianos, especialmente los Santos, han fecundado continuamente la historia con la experiencia viva de la Pascua. La Iglesia es el pueblo del éxodo, porque constantemente vive el Misterio Pascual difundiendo su fuerza renovadora siempre y en todas partes. También hoy la humanidad necesita un “éxodo”, que consista no sólo en retoques superficiales, sino en una conversión espiritual y moral. Necesita la Salvación del Evangelio para salir de una crisis profunda y que, por consiguiente, pide cambios profundos, comenzando por las conciencias.


Le pido al Señor Jesús que en Medio Oriente, y en particular en la Tierra santificada con su Muerte y Resurrección, los Pueblos lleven a cabo un “éxodo” verdadero y definitivo de la guerra y la violencia a la paz y la concordia. Que el Resucitado se dirija a las comunidades Cristianas que sufren y son probadas, especialmente en Iraq, dirigiéndoles las palabras de consuelo y de ánimo con que saludó a los Apóstoles en el Cenáculo: “Paz a vosotros” (San Juan 20, 21).


Que la Pascua de Cristo represente, para aquellos Países Latinoamericanos y del Caribe que sufren un peligroso recrudecimiento de los crímenes relacionados con el narcotráfico, la victoria de la convivencia pacífica y del respeto del bien común. Que la querida población de Haití, devastada por la terrible tragedia del terremoto, lleve a cabo su “éxodo” del luto y la desesperación a una nueva esperanza, con la ayuda de la solidaridad internacional. Que los amados ciudadanos Chilenos, asolados por otra grave catástrofe, afronten con tenacidad, y sostenidos por la fe, los trabajos de reconstrucción.


Que se ponga fin, con la Fuerza de Jesús Resucitado, a los conflictos que siguen provocando en África destrucción y sufrimiento, y se alcance la paz y la reconciliación imprescindibles para el desarrollo. De modo particular, confío al Señor el futuro de la República Democrática del Congo, de Guinea y de Nigeria.


Que el Resucitado sostenga a los Cristianos que, como en Pakistán, sufren persecución e incluso la muerte por su fe. Que Él conceda la Fuerza para emprender caminos de diálogo y de convivencia serena a los Países afligidos por el terrorismo y las discriminaciones sociales o religiosas. Que la Pascua de Cristo traiga Luz y Fortaleza a los responsables de todas las Naciones, para que la actividad económica y financiera se rija finalmente por criterios de verdad, de justicia y de ayuda fraterna. Que la Potencia Salvadora de la Resurrección de Cristo colme a toda la humanidad, para que superando las múltiples y trágicas expresiones de una “cultura de la muerte” que se va difundiendo, pueda construir un futuro de Amor y de Verdad, en el que toda vida humana sea respetada y acogida.


Queridos hermanos y hermanas. La Pascua no consiste en magia alguna. De la misma manera que el pueblo Hebreo se encontró con el desierto, más allá del Mar Rojo, así también la Iglesia, después de la Resurrección, se encuentra con los gozos y esperanzas, los dolores y angustias de la historia. Y, sin embargo, esta historia ha cambiado, ha sido marcada por una alianza nueva y eterna, está realmente abierta al futuro. Por eso, salvados en esperanza, proseguimos nuestra peregrinación llevando en el corazón el canto antiguo y siempre nuevo: “Cantaré al Señor, sublime es su Victoria».


Fuente:

http://www.opusdei.es/art.php?p=38122


“¡ Somos libres, estamos salvados ! Por eso,

desde lo profundo del corazón exultamos:

«Cantemos al Señor, sublime es su Victoria»”

(cf. Éxodo 15, 21) (Santo Padre Benedicto XVI)

La Fiesta de Siete Semanas o Cincuentena Pascual

La Fiesta de Siete Semanas

o Cincuentena Pascual


Lunes 5 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


Cincuentena: Fiesta de Siete Semanas


Escritores Cristianos del Siglo III y IV nos hablan de la «Cincuentena»: San Ireneo en Galia, Hipólito en Roma, los Documentos Acta Pauli en Asia Menor, Orígenes en Alejandría y Palestina, Tertuliano en África del Norte.


La Iglesia prolonga durante cincuenta días el Tiempo Pascual, celebrando el acontecimiento de la Resurrección de Jesucristo durante siete Domingos —o más exactamente, celebrando siete veces el Domingo de Pascua—. A lo largo de los siete Domingos y sus semanas correspondientes, la Iglesia contempla el Misterio de Cristo a la luz de la Pascua, reflexionando y recordando los distintos aspectos que este gran Misterio, centro de la fe Cristiana, tiene.


El octavo Domingo celebra la Solemnidad de Pentecostés, la Venida del Espíritu Santo, es decir la Efusión del Espíritu de Cristo Resucitado. Con ello culmina la Cincuentena Pascual.


No es casual la duración de cincuenta días, ya que se halla en relación con la Fiesta Judía de la Semanas. Los Judíos celebran la Fiesta de Pentecostés —en Hebreo Xabuot: Fiesta de las Semanas— a las siete semanas de la Fiesta de Pascua (50 días). Ese día, los Israelitas acudían en peregrinación al templo de Jerusalén, portando las primicias —los primeros frutos de sus cosechas—; quienes no pudieran peregrinar, celebraban la gran Fiesta en la sinagoga de su población, profusamente adornada para la ocasión.


También para los Cristianos, Pentecostés es una Fiesta muy importante, ya que ese Día recibieron los Apóstoles la Gracia del Espíritu Santo, según relata San Lucas en los Hechos de los Apóstoles. Así pues, la comunidad Cristiana celebra ese Día la Efusión del Aliento o Espíritu Santo, exhalado por el Padre sobre los Apóstoles por medio de Jesús Resucitado.


«La Cincuentena Pascual» es el tiempo comprendido entre dos Fiestas importantes: la Resurrección de Cristo y la Efusión del Espíritu Santo. Es tiempo de gran significación, en el que se celebra y conmemora de modo especial aquel Acontecimiento Salvífico. Esa es la razón por la cual es denominada la Cincuentena como tiempo Santo, alegre, jubiloso, Fiesta de gozo, gran Domingo, imagen del mundo futuro… Las mismas normas que se establecían para el Domingo se aplicaban a la Cincuentena: No ayunar, no arrodillarse…


También es tiempo de perdonar, de alabar a Cristo, de socorrer al necesitado, de celebrar que el Esposo (Cristo) está entre los suyos (San Marcos 1, 19-20), de celebrar el Bautismo, de recordar la Resurrección de Cristo gracias a la Acción fecunda del Espíritu Santo. Dicho de otro modo, tiempo para prolongar y celebrar la Fiesta de Pascua.


A mediados del Siglo IV, al menos en Roma, empezaron a celebrar la Ascensión del Señor, tal como relata San León Magno en sus Homilías (440-461). Posteriormente, a finales del Siglo IV, en algunos lugares empezaron a conceder especial importancia al último día de la Cincuentena, es decir, al día de Pentecostés. En algunas comunidades, especialmente en las de Occidente, recordaban la Venida del Espíritu Santo, pero sin olvidar que el Espíritu era una Gracia concedida por Jesucristo en su Pascua. En Roma, el Día de Pentecostés llegó a celebrarse (...) así: la víspera había que ayunar, organizaban la Vigilia nocturna haciendo tantas lecturas como en la Vigilia Pascual y, además, le añadieron la Octava. En las comunidades eclesiales de Oriente —Jerusalén, Siria, Edesa, Mesopotamia— celebraban la Venida del Espíritu Santo y la Ascensión de Jesús.


Estructura de la Cincuentena en la actualidad


A raíz de la reforma litúrgica realizada tras el Concilio Vaticano II, se estableció la Cincuentena de Pascua. Ocho Domingos componen la misma: los siete Domingos de Pascua y el Domingo de Pentecostés. La Octava Pascual no se ha modificado, porque es tiempo de mistagogía, es decir, es todo una semana dedicada a acompañar a los nuevos Bautizados, en su integración en la Vida Sacramental de la comunidad Cristiana.


Era la semana de Catequesis para la integración de los nuevos Bautizados en la Vida Sacramental. Al mismo tiempo, la Liturgia ofrece a la comunidad Cristiana la oportunidad para celebrar solemnemente la Resurrección de Cristo, tomando los Relatos de Jesús Resucitado de los Cuatro Evangelistas.


Domingos de Pascua


Desde el II Domingo de Pascua hasta el VII Domingo de Pascua, en la Asamblea Santa que cada Domingo celebra la comunidad Cristiana, ésta escucha los aspectos más destacados del Acontecimiento Pascual y reflexiona sobre el Mensaje Esperanzador, goza de la Gloria de Cristo Resucitado, vive la alegría de tener de nuevo consigo al Esposo, recibe la Fuerza del Espíritu y refuerza la vida comunitaria, recordando y renovando los compromisos del Bautismo.


Fuente:

http://www.iglesiadeasturias.org/liturgia/FormacionTiPascual7.htm


Definición de la Pascua

Definición de la Pascua


Lunes 5 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


La Pascua (definición)


Todo acontecimiento importante es conveniente que sea recordado. El pueblo de Israel alimentó su fe en el Señor, recordando las maravillas que Él realizó con sus padres. Ahora los Cristianos recordamos la Obra más maravillosa que Dios Padre ha hecho en su Hijo, por medio del Espíritu Santo: LA RESURRECCIÓN DE JESÚS, contenido fundamental y fundamento de nuestra fe.


La Resurrección de Jesús es un acontecimiento absolutamente único y trascendente, sin embargo se inserta en nuestra historia humana y la afecta a través de un conjunto de sucesos históricamente comprobables que fueron manifestaciones del Resucitado y por tanto de la Resurrección.


A diferencia de cualquier acontecimiento humano, el acontecimiento salvífico se hace presente, porque tiene como finalidad la salvación de los hombres de todos los tiempos. La Resurrección de Jesús, es lo que los cristianos celebramos en la Pascua, centro de todo el Año Litúrgico.


Fuente:

http://www.rosario.org.mx/liturgia/a_liturgico/cuaresma2.htm

4/4/10

Poesía: “Ojalá tuviésemos ojos de Pascua”

Poesía: “Ojalá tuviésemos ojos de Pascua”


Domingo 4 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


Ojalá tuviésemos ojos de Pascua

Ojalá tuviésemos ojos de Pascua

que en la muerte ven la Vida

en la culpa el perdón

en la división la unidad

en las heridas la gloria

en la gente a Dios

en Dios a la gente

en mí a Ti.


Y para eso

toda la Fuerza de la Pascua.


Autor: Monseñor Klaus Hemmerle


Fuente:

http://tisk.cirkev.cz/es/otros/10-feliz-pascua.html


¡ Felices Pascuas !


¡ Felices Pascuas de Resurrección,

mi querido Sacerdocio Real !

Canción de Pascua: “Resucitó, resucitó”

Canción de Pascua: “Resucitó, resucitó”


Domingo 4 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


RESUCITÓ, RESUCITÓ


Resucitó (3) Aleluya,

Aleluya (3) Resucitó.


La muerte,

¿ dónde está la muerte ?

¿ Dónde está mi muerte ?,

¿ dónde su victoria ?


Gracias sean dadas al Padre

que nos pasó a su Reino

donde se vive de Amor.


Alegría, alegría hermanos,

que si hoy nos queremos

es que resucitó.


Si con Él morimos,

con Él vivimos,

con Él cantamos:

Aleluya.


Fuente:

http://www.iglesia.cl/especiales/semanasanta2010/recursos/cantos.html

Reflexión Nº2 para la Pascua del 2010: Hay que resucitar

Reflexión Nº2 para la Pascua

del 2010: Hay que resucitar


Domingo 4 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


Hay que resucitar

Resucitar espiritualmente,

Cristo no quedó en la cruz,

ni quedó en un sepulcro.


Autor: P. Mariano de Blas LC – Fuente: Catholic.net


Cristo no quedó en la Cruz, ni quedó en un sepulcro, al tercer Día resucitó, venciendo a la muerte para siempre. Pero Él quisiera que los hombres, todos, por quienes dio su Vida, vivieran eternamente como resucitados.


¿ Qué significa morir ?, ¿ Qué significa resucitar ?. Hoy lo voy a explicar mediante una carta de una muchacha que resucitó espiritualmente en uno de esos Retiros o Ejercicios Espirituales que se suelen hacer durante la Cuaresma. Aquí la tenemos:


"Al salir de aquí, me voy con una profunda paz espiritual, cosa que realmente me hacía falta, creo que será inolvidable esta experiencia pues Dios me llegó en el preciso momento y he vuelto a creer en Él. Doy gracias a Dios porque es Bueno y Misericordioso, porque he aprendido en dos días, lo que no había podido aprender en 17 años de vida que tengo. Espero no volver a ser la niña que era antes y creo haberlo logrado. Doy gracias al Señor porque me ha hecho ver que estaba en la basura, y me ha dado la mano y ayudado a levantar y volver a empezar a vivir. Comenzaré una nueva vida, yo se qué me va a costar, me voy a tropezar con miles de obstáculos, me voy a enfrentar nuevamente a un ambiente horrible, pero lucharé por salir a flote. Me siento feliz de haber vuelto a creer, de estar al comienzo del buen camino nuevamente".


La otra carta comienza así: "Antes de ir a aquel Retiro, mi vida era horrible, la estaba llevando en tal forma que era en verdad de dar tristeza. Era una niña con sólo 16 años, y ya sin alegrías ni ilusiones, ya decepcionada de la vida. Pero era obvio, llegó el día en que me sentí asqueada de todo y empecé a sentir un vacío enorme. Algo me hacÍa falta. Pensé que ese vacío lo llenarían mis amigas, las fiestas, conocer niños nuevos. Acababa de terminar con mi novio. Y así lo hice: salía mucho, conocí miles de niños, pero yo, seguía igual. Antes los estudios me llenaban bastante, pero en esos momentos ni el estudio llenó aquel vacío tan horrible. Era desesperante, nada me gustaba. Llego el día en que Dios me llegó directamente, porque decir que nunca me había buscado, sería una mentira. Me insistió y mucho, pero yo preferí vivir mi vida sin ÉL. Pero como decía, me habló, me hizo ver directamente que ahora tenía de nuevo los dos mismos caminos que antes ya había tenido: con Él o sin Él. Obviamente esta vez lo escogí a Él. Fui a hablar con el Padre que dirigía el Retiro, y después de insistirle mucho, me dejó ir. Fue el día de mi cumpleaños, es por eso que yo digo que nací a los 17 años. ¡ Que día !, increíble, volví a nacer, pero con la conciencia de que tenía mucho que hacer. Y así empezó mi cielo, que hasta ahora sigo viviendo y nadie ha podido convertirlo en un infierno. Es algo maravilloso, porque desde que fui todo es diferente. Cristo me ha dado un ideal por el cual vivir. Antes estudiaba por un MB, ahora estudio por Él; antes me reía pero por tonterías, ahora porque sé que cuento con Él; antes era una niña responsable pero sólo ante mí misma, ahora lo soy ante Dios, ante los demás, ante Cristo. Antes lloraba y ahora también lloro; antes por falta de Cristo y ahora porque lo adoro, es decir, de felicidad. Claro, he tenido problemas, pero con Cristo todo lo he podido solucionar. Ahora hasta los problemas los veo como una bendición, porque he aprendido a exigirme. No sé cómo explicarme, sólo me sale decir que es extraordinario: para mí Dios lo es todo, y si a mí me dijeran déjalo, preferiría morirme en ese momento, ya que sin Él me perdería, no sabría qué hacer, perdería a Cristo y mi felicidad. ¿ Por quién lucharía entonces ?, ¿ por mí ?, ¿ para qué?”.


Esta es una de las lecciones más grandes que he recibido de alguien. Verdaderamente me estremecí por ser esta chica una adolescente, de la cual según los adultos creemos que no saben lo que quieren.


Resucitar espiritualmente es algo tan real como la alegría de vivir, de ser feliz como un niño. Es tener una razón para existir, para sufrir, para amar eternamente.


Fuente:

http://www.es.catholic.net/aprendeaorar/32/251/articulo.php?id=6755


Reflexión Nº1 para la Pascua del 2010: ¡ Pascua de Resurrección !

Reflexión Nº1 para la Pascua del 2010:

¡ Pascua de Resurrección !


Domingo 4 de Abril del 2010, Año Sacerdotal


¡ PASCUA DE RESURRECCIÓN !

¡ ESTE ES EL DÍA QUE HIZO EL SEÑOR !


El Padre toma la iniciativa para que tengas vida abundante, vida para dar y tomar, vida solidaria y cercana a todos. ¡ Cristo ha resucitado ! ¡ Aleluya ! Cristo entra revestido de belleza. En sus Labios se derrama la Gracia. Su Alegría llena la tierra. La vida, herida por la muerte, siente la sacudida de la Vida y se levanta alborozada. María, con toda la Iglesia, le da la bienvenida más gozosa.


La muerte se aparta para dejar paso a la Vida. La Vida ya no muere más: “Muriendo destruyó la muerte y resucitando restauró la vida”. En el Rostro de Cristo puedes contemplar la Alegría definitiva. ¡ Cuán dulce es su Presencia ! ¡ Cristo es la Fuente que colma de alegría tu corazón !


“¡ Oh Cristo, cómo nos alegramos por el don inefable que nos regalas esta noche ! El Misterio de tu Muerte y de tu Resurrección se infunde en el Agua Bautismal que acoge al hombre viejo y carnal, y lo hace puro con la misma juventud divina” (Juan Pablo II).


Es Domingo, el día que ha hecho el Señor para que la comunidad se alegre. Regocíjate y llénate de alegría. En el Gloria, que cantan todas las voces, se desvela el esplendor de tu destino: formar una humanidad nueva, redimida por Cristo, Muerto y Resucitado por ti y por todos.


La Luz de Jesús Resucitado penetra por todos los escondrijos, donde la vida se había escondido por el miedo. La Voz de Jesús estremece la creación entera y llama con Fuerza invencible a la utopía de lo nuevo de Dios, a creer en los paisajes que todavía no existen. La Presencia Resucitada de Jesús impulsa definitivamente los caminos del Reino, para que el mundo sea de verdad la tierra de todos, y el pan sea el pan nuestro, y la esperanza sea el arco iris con que se visten los pueblos de la tierra.


Lo nunca visto: pueblos de todas las razas y culturas se dan la mano para danzar, en rueda, cantando. La comunidad de pueblos, que mana del Espíritu, encuentra sus fuentes en Cristo Resucitado. La última palabra no la tienen ni la muerte ni el llanto, todo eso ha pasado; la última palabra la tiene el Espíritu, que es la Alegría. Tienes derecho a la alegría. La alegría es el distintivo de los cristianos. ¡ Aleluya ! ¡ Cristo ha resucitado ! ¡ Está vivo nuestro Amor ! ¡ Está viva nuestra Esperanza !


Desde la propia identidad restaurada, puedes ser solidario, porque la alegría siempre es solidaria, y no es del todo alegría si no están todos en la fiesta.


Desde el gozo, puedes hacerte cargo de vidas que antes no te decían nada. Desde la comunión puedes caminar, junto con todos, hacia la nueva Civilización del Amor, donde se intercambian los dones en una eucaristía común. Desde la experiencia de la Vida, puedes cuidar toda vida y continuar realizando en la tierra los Gestos Compasivos de Jesús.


El Espíritu anima tu vida para siempre. Pone en tus labios y en tu corazón el Nombre de Jesús. Grita en ti a cada paso el Nombre de Abbá; te enseña a llamar hermano, hermana, amigo, amiga, a todos los habitantes de la tierra.


Fuente:

http://www.cipecar.org/es/contenido/?iddoc=3936