Jesús, Buen Pastor,
que has querido guiar a tu pueblo
mediante el ministerio de los Sacerdotes:
¡ gracias por este regalo para tu Iglesia y para el mundo !
Te pedimos por quienes has llamado a ser tus Ministros:
cuídalos y concédeles el ser fieles.
Que sepan estar en medio y delante de tu pueblo,
siguiendo tus Huellas e irradiando tus mismos Sentimientos.
Te rogamos por quienes se están preparando
para servir como Pastores:
que sean disponibles y generosos
para dejarse moldear según tu Corazón.
Te pedimos por los jóvenes a quienes también hoy llamas:
que sepan escucharte y tengan el coraje de responderte,
que no sean indiferentes a tu Mirada tierna y comprometedora,
que te descubran como el Verdadero Tesoro
y estén dispuestos a dar la vida "hasta el extremo".
Te lo pedimos junto con María, nuestra Madre de Luján,
y San Juan María Vianney, el Santo Cura de Ars,
en este Año Sacerdotal.
Oremos: Oh Dios, que pusiste en el mundo la fuerza del Evangelio como fermento de renovación, concede a los fieles dedicados a las cosas seculares para cumplir tu Voluntad, que, por la intercesión y con el Ejemplo de la Beata Josefa Naval, instauren sin descanso tu Reino mediante el ejercicio de sus deberes temporales, con fervoroso espíritu Cristiano. Por nuestro Señor Jesucristo que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.
En el Decreto para su Canonización dice: “...la Sierva de Dios tuvo a su Parroquia como Madre en la fe y en la Gracia y, en cuanto tal, la amó y la sirvió con humildad y espíritu de sacrificio. Por ello, mostraba sincera veneración a su Párroco y se confió a su dirección espiritual; atendía a la confección, conservación y limpieza de los ornamentos litúrgicos y al adorno de los altares; todos los días acudía a la Iglesia Parroquial para participar en el Sacrificio Eucarístico, pero se distinguió sobre todo, por su apostolado inteligente y fecundo, que siempre desarrolló de acuerdo con sus Pastores, a los cuales profesaba absoluto respeto y obediencia...”En su compromiso de vida, se dedicó con generosidad a las obras de apostolado en el ambiente de la comunidad parroquial.
Enseñaba a los pobres, aconsejaba a cuantos acudían a ella, restauraba la paz en las familias desunida; para las madres organizaba en su casa reuniones con el fin de ayudarlas en su formación cristiana, encaminaba de nuevo a la virtud a las mujeres que se habían apartado del recto camino y amonestaba con prudencia a los pecadores. Pero la obra en la que centraba, sobre todo, sus cuidados y energías, fue la Educación humana y Religiosa de las jóvenes, para quienes abrió en su casa una escuela gratuita de bordado, en el que era muy entendida. Aquel taller se convirtió en un centro de convivencia fraterna, Oración, Alabanza a Dios y explicación y profundización de la Sagrada Escritura y de las Verdades Eternas.
Casa de la Beata Josefa Naval Girbés,
en Algemesí, Valencia, España
Con afecto maternal, la Beata Josefa fue para sus discípulas una verdadera Maestra de la vida, modelo de fervoroso amor a Dios, lámpara que daba luz y calor. Les dio innumerables ejemplos de fe viva y comunicativa, de caridad diligente y alegre sumisión a la Voluntad de Dios y de los superiores, así como también de máxima solicitud por la Salvación de las almas; prudencia singular, práctica constante de la humildad, pobreza, silencio y paciencia en las contrariedades y dificultades. Era notorio el fervor con que cultivaba la vida interior, la Oración, la meditación, la aceptación de las molestias y su devoción a la Eucaristía, a la Virgen María y a los Santos. De este modo, contribuyó eficazmente la Beata Josefa al incremento Religioso de su Parroquia.
Beata Josefa Naval Girbés
y sus queridas alumnas
Fue miembro de la Orden Tercera de la Virgen del Carmen y de Santa Teresa de Jesús, y profesaba gran devoción a San Juan de la Cruz. En casa de María Dolores Masiá Morán, vecina de Algemesí, se conserva un cuadro de la Virgen del Carmen bordado en oro y seda por su madre Vicenta Morán, cuando tenía 9 años, bajo la dirección de la Beata Josefa.Lleva esta inscripción: Nuestra Señora del Carmen, Vicenta Morán, Edad 9 años, Año 1893. Es el año en que murió la Beata, y este bordado artístico dirigido por ella, es una de las últimas muestras de su Devoción Mariano-Carmelitana. Entregó piadosamente su alma a Dios en Algemesí el 24 de Febrero de 1893. Su cuerpo se conserva en la Iglesia Parroquial de San Jaime, de su ciudad natal.
Virgen de la Orden Carmelita.Josefa Naval Girbés nació en Algemesí, Arquidiócesis de Valencia, España, el 11 de Diciembre de 1820.
Desde la adolescencia se consagró al Señor con Voto Perpetuo de Castidad.Recorrió el camino de la Oración y de la perfección evangélica en una vida de sencillez y de ardiente caridad.
Se dedicó con generosidad a las obras de Apostolado en el ambiente de la comunidad parroquial.Hizo de su casa un taller y una escuela de Oración y de virtudes evangélicas, donde se formaron numerosas jóvenes y mujeres en la sabiduría humana y espiritual.
Fue miembro de la Orden Tercera de la Virgen del Carmen y de Santa Teresa de Jesús, profesando íntima devoción a la Virgen, Madre de Dios.
Murió piadosamente en Algemesí el 24 de Febrero de 1893. Su cuerpo se conserva en la Iglesia Parroquial de San Jaime, de su ciudad natal.
El 25 de Septiembre de 1988 fue Beatificada por Juan Pablo II.
“El Rezo del Santo Rosario, con la consideración de los Misterios, la repetición del Padrenuestro y del Avemaría, las Alabanzas a la Beatísima Trinidad y la constante invocación a la Madre de Dios, es un continuo Acto de fe, de esperanza y de Amor, de adoración y reparación”. San Josemaría Escrivá de Balaguer
“Confíe todo a la Santísima Virgen. Récele siempre el Rosario para que Ella le guarde no sólo su alma, sino también sus asuntos”.Santa Teresa de los Andes
“No encuentro otro medio más poderoso para atraer sobre nosotros el Reino de Dios, la Sabiduría, que unir a la Oración vocal la Oración mental, rezando el Santo Rosario y meditando sus Misterios”.San Luis MaríaGrignon de Montfort
“Si nos dieran un programa más difícil de Salvación, muchas almas que se condenarán tendrían el pretexto de que no pudieron realizar dicho programa.Pero ahora el Programa es brevísimo y fácil: rezar el Santo Rosario.Con el Rosario practicaremos los Santos Mandamientos, aprovecharemos la frecuencia de los Sacramentos, procuraremos cumplir perfectamente nuestros deberes de estado y hacer lo que Dios quiere de cada uno de nosotros”.Sierva de Dios Sor Lucía Dos Santos, Vidente de Fátima
Queridos amigos: ¡ Paz y Bien !Les comunico que toda la información publicada en este sitio, se puede reproducir de forma parcial o total, siempre y cuando se cite la fuente completa o la que sigue: