El pasado 22 de Mayo, en el marco del Año Sacerdotal y un ambiente lleno de fe, emoción y alegría, de nuevo la Catedral de Nuestra Señora del Carmen, de la Diócesis de Cartago, Santiago Apóstol, se vistió de gala y fue testigo de dos grandes acontecimientos de la Iglesia particular que peregrina en Cartago, Costa Rica: el Obispo Monseñor José Francisco Ulloa Rojas, ordenó cinco nuevos Sacerdotes y anunció la Primera Carta Pastoral que se titula: LA FE UN DON, LA MISIÓN UNA TAREA: JESUCRISTO CAMINO VERDAD Y VIDA.
Los nuevos Sacerdotes al servicio de la Iglesia son: José Rodrigo Muñoz Fuentes, Jorge Alberto Gómez Gómez, Ronny Andrés Vega Moya, Esteban Adolfo Robles Garbanzo y Juan Carlos Sánchez Fernández, quienes estuvieron acompañados de sus familiares y amigos, además de gran cantidad de fieles del Pueblo de Dios, los cuales llenaron el Templo Catedralicio; también hay que destacar, que además de Monseñor Ulloa Rojas, quien presidió la Solemne Eucaristía, concelebraron, el Señor Nuncio Apostólico, Representante del Santo Padre Benedicto XVI, en nuestra nación, Monseñor Pierre Nuyen Van Tot y Monseñor Ignacio Trejos Picado, Obispo emérito y casi un centenar de Sacerdotes tanto del Presbiterio de la Diócesis Cartaginesa, como otra serie de Sacerdotes invitados de otras Diócesis, así como los Formadores del Seminario y una cantidad considerable de Seminaristas.
Al llegar la hora de la Homilía, el Obispo Cartaginés, con gran emoción y una expresión de entusiasmo y gozo en su espíritu y que dicho sea de paso, no podía existir mejor escenario que el presentado, para anunciar desde su cátedra: que con ocasión del Quinto Aniversario de la creación de la Diócesis Santiago Apóstol, ha promulgado su primera Carta Pastoral y como lo mencionábamos anteriormente, titulada: La Fe un don, La Misión una tarea: Jesucristo Camino, Verdad y Vida; la cual tiene como finalidad: iluminar el ser y quehacer pastoral y puntualizar los compromisos que implica hacer de la Diócesis de Cartago, una Iglesia en estado de Misión permanente a la luz de Aparecida.
La Carta Pastoral está dividida en cuatro partes, en la primera destaca las fortalezas que ayudan a vivir, transmitir y profundizar la Fe como un don de Dios desde sus orígenes en esta Diócesis, entre ellas: la gente y las comunidades son profundamente Eucarísticas y Marianas, las familias conservan un sentido de unidad Religiosa, se cuenta con un número creciente de Agentes de Pastoral y ministerios laicales, así como abundantes Vocaciones al Sacerdocio y a la Vida Consagrada, pero también se han detectado aspectos que amenazan y debilitan peligrosamente la Vida de muchos creyentes, por falta de formación en la Fe, por corrientes contrarias a la Fe y grupos no Católicos que buscan confundir y alejar a fieles Católicos de la Iglesia, especialmente a los jóvenes.
La segunda parte de la Carta está centrada en los tres pilares que sostienen nuestra Fe, como son los tres Amores claves que dan Vida a la Vida Cristiana.
El primer Amor raíz de nuestra Fe es la Iglesia de Jesucristo, cimentada en el Santo Padre, el Papa, como cabeza visible de la misma y del Obispo Sucesor de los Apóstoles.
La Santa Eucaristía, como el centro de toda Vida Cristiana y de la actividad de la Iglesia, constituye el segundo Amor, que debemos intensificar todos los días. No puede existir Iglesia sin Eucaristía, ni Eucaristía sin Iglesia. Debemos fomentar la conciencia en todos nuestros fieles sobre la Presencia Real de Cristo, tanto en la Celebración de la Misa como en el Culto Eucarístico fuera de la misma. En tercer lugar, el Amor profundo a la Santísima Virgen María, ya que ha sido y es Protagonista en la Fe de nuestro pueblo, y que desde hace 375 años, Ella se hizo presente en medio de nosotros. Sin lugar a dudas, el Santuario de Nuestra Señora de los Ángeles es el corazón espiritual de Cartago y de Costa Rica.
El tercer capítulo de la Carta Pastoral, se refiere a una sólida Formación doctrinal, pastoral y espiritual permanente y sistemática para los laicos y que para ello, se creará el Centro Diocesano de Formación “Santiago Apóstol”.
Asimismo hace referencia a dos grandes áreas de la sociedad y que tendrán gran prioridad y apoyo como son la familia, centro de la sociedad y la juventud, ya que es una realidad compleja, que debe ser atendida acorde a su edad, a su crecimiento educativo y en sus situaciones diversas y difíciles.
La cuarta y ultima sección se refiere a los tres grandes Compromisos Pastorales: 1.- La Santidad de Vida; 2.- La vivencia de la Caridad y la Comunión y 3.- Poner a la Iglesia Particular de Cartago, en estado permanente de Misión.
Termina Monseñor Ulloa su Homilía diciendo, que sólo mediante una Pastoral orgánica, de comunión y de conjunto se puede continuar realizando esta enorme tarea que el Señor ha encomendado desde hace cinco años y que ha presentado brevemente al Pueblo de Dios que peregrina en la querida Diócesis de Cartago, el inmenso y rico panorama pastoral, donde debemos integrarnos todos como discípulos Misioneros del Señor y que tiene la firme esperanza que estos dos acontecimientos del Quinto Aniversario de la Diócesis y los 375 años del Hallazgo de la amadísima Imagen de Nuestra Señora de los Ángeles, motivarán aún más, para que todos nos comprometamos, en la construcción del Reino de Dios.
Posterior a la Homilía, se prosiguió con los diferentes Ritos prescritos en los Cánones de la Liturgia de la Iglesia Católica, referentes a las Ordenaciones Sacerdotales, que al son de una serie de Cantos, hacían sentir en el ambiente de la Presencia Viva del Dios Uno y Trino: Padre, Hijo y Espíritu Santo, en tan especial y solemne ocasión.
Al finalizar la Ceremonia los nuevos Sacerdotes y como se estila en estos casos, el Obispo se puso de rodillas, recibió la Bendición de los nuevos Sacerdotes y les besó sus manos, que a partir de su Consagración como Ministros de Dios, serán las que en Nombre del Sumo y Eterno Sacerdote, Jesucristo: consagrarán el Pan y Vino como el Cuerpo y Sangre del Señor, perdonarán pecados, bautizarán, entre algunas de sus responsabilidades y serán los nuevos Pastores para apacentar a los fieles que el Obispo les encomiende. Después de este emotivo Acto entre el Obispo y los nuevos Sacerdotes, los feligreses presentes hicieron fila, para recibir también la Bendición de los nuevos Sacerdotes.
Relativas al sentido del Viaje, a Fátima, a Jesucristo, a la Cultura, a la crisis económica, a los Sacerdotes y Consagrados, a los laicos, a la Pastoral sociocaritativa y a la Misión.
1.- Portugal ha sido una gran fuerza de la Fe Católica; ha llevado esta Fe, a todas las partes del mundo; una Fe valiente, inteligente y creativa. Ha sabido crear mucha Cultura, como vemos en Brasil y en Portugal mismo, así como en la presencia del espíritu Portugués en África o en Asia.
2.- La Visita, que ahora inicio bajo el signo de la Esperanza, pretende ser una propuesta de sabiduría y de misión.
3.- Deseo que mi Visita sea un incentivo para un renovado ardor espiritual y apostólico. Que el Evangelio sea acogido en su integridad y testimoniado con pasión por cada discípulo de Cristo, para que sea fermento de auténtica renovación de toda la sociedad.
Tercera Parte del Secreto de Fátima
4.- Lo importante es que el Mensaje, la respuesta de Fátima, no tiene que ver sustancialmente con devociones particulares, sino con la respuesta fundamental, es decir, la Conversión permanente, la Penitencia, la Oración, y las tres Virtudes Teologales: Fe, Esperanza y Caridad. De este modo, vemos aquí la respuesta verdadera y fundamental que la Iglesia debe dar, que nosotros, cada persona, debemos dar en esta situación.
5.- La novedad que podemos descubrir hoy en este Mensaje reside en el hecho de que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen de fuera, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden precisamente de dentro de la Iglesia, del pecado que hay en la Iglesia. También esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de modo realmente tremendo: que la mayor persecución de la Iglesia no procede de los enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia y que la Iglesia, por tanto, tiene una profunda necesidad de volver a aprender la Penitencia, de aceptar la Purificación, de aprender, de una parte, el Perdón, pero también la necesidad de la Justicia. El Perdón no sustituye la Justicia.
6.- En una palabra, debemos volver a aprender estas cosas esenciales: la Conversión, la Oración, la Penitencia y las Virtudes Teologales. De este modo, respondemos, somos realistas al esperar que el mal ataca siempre, ataca desde el interior y el exterior, pero también que las fuerzas del Bien están presentes y que, al final, el Señor es más Fuerte que el mal, y la Virgen para nosotros es la Garantía visible y materna de la Bondad de Dios, que es siempre la Última Palabra de la historia.
7.- Se equivoca quien piensa que la Misión profética de Fátima está acabada. Aquí resurge aquel Plan de Dios que interpela a la humanidad desde sus inicios: “¿Dónde está Abel, tu hermano? [...] La sangre de tu hermano me está gritando desde la tierra” (Génesis 4, 9). El hombre ha sido capaz de desencadenar una corriente de muerte y de terror, que no logra interrumpirla... En la Sagrada Escritura se muestra a menudo que Dios se pone a buscar a los justos para salvar la ciudad de los hombres y lo mismo hace aquí, en Fátima, cuando Nuestra Señora pregunta: “¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que Él quiera mandaros, como Acto de Reparación por los pecados por los cuales Él es ofendido, y como Súplica por la Conversión de los pecadores?” (Memórias da Irmā Lúcia, I, 162).
La Virgen de Fátima
8.- “No fue la Iglesia que impuso Fátima —diría el Cardenal Manuel Cerejeira, de venerada memoria—, sino que fue Fátima, la que se impuso a la Iglesia”.
9.- La Virgen María bajó del Cielo para recordarnos Verdades del Evangelio que son una Fuente de Esperanza para una humanidad, fría de Amor y sin Esperanza de Salvación.
10.- Nuestra Señora de Fátima es Imagen Sublime del Amor de Dios que abraza a todos como hijos.
11.- Nos consuela profundamente saber que estás Coronada no sólo con la plata y el oro de nuestras alegrías y esperanzas, sino también con la “bala” de nuestras preocupaciones y sufrimientos.
12.- Fátima es “Casa” que María ha elegido para hablarnos en estos tiempos modernos.
13.- Éste es el Mensaje de Nuestra Señora, que resuena en este lugar de Fátima: la Penitencia, la Oración, el Perdón en aras de la Conversión de los corazones. Éste es el camino para edificar dicha Civilización del Amor, cuyas semillas puso Dios en el corazón de cada hombre y que la Fe en Cristo Salvador hace germinar.
Cristo, nuestro Fundamento y Esperanza
14.- La Resurrección de Cristo nos asegura que ningún poder adverso podrá jamás destruir la Iglesia.Así, pues, nuestra Fe tiene Fundamento, pero hace falta que esta Fe se haga Vida en cada uno de nosotros. Por tanto, se ha de hacer un gran esfuerzo capilar para que todo Cristiano se convierta en un testigo capaz de dar cuenta siempre y a todos de la Esperanza que lo anima (cf. 1 San Pedro 3, 15). Sólo Cristo puede satisfacer plenamente los anhelos más profundos del corazón humano y dar respuesta a sus interrogantes que más le inquietan sobre el sufrimiento, la injusticia y el mal, sobre la muerte y la Vida del más allá.
15.- Por lo tanto, nuestra Esperanza tiene un Fundamento Real, se basa en un Evento que se sitúa en la historia a la vez que la supera: es Jesús de Nazareth. Y el entusiasmo que suscitaba su Sabiduría y su Poder Salvador en la gente de su tiempo era tal que una mujer en medio de la multitud —como hemos oído en el Evangelio— exclamó: “¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”. A lo que Jesús respondió: “Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!” (San Lucas 11, 27-28).
16.- Pero, ¿quién tiene tiempo para escuchar Su Palabra y dejarse fascinar por Su Amor? ¿Quién permanece, en la noche de las dudas y de las incertidumbres, con el corazón vigilante en Oración? ¿Quién espera el alba de un nuevo día, teniendo encendida la llama de la Fe? La Fe en Dios abre al hombre un horizonte de una Esperanza firme que no defrauda; indica un sólido fundamento sobre el cual apoyar, sin miedos, la propia Vida; pide el abandono, lleno de confianza, en las Manos del Amor que sostiene el mundo.
Diálogo con la Cultura
17.- En la situación multicultural en la que todos estamos, se ve que una Cultura Europea que fuera únicamente racionalista no tendría la dimensión Religiosa trascendente, no estaría en condiciones de entablar un diálogo con las grandes Culturas de la humanidad, que tienen todas ellas esta dimensión Religiosa trascendente, que es una dimensión del ser humano. Por tanto, pensar que hay sólo una razón pura, antihistórica, sólo existente en sí misma, y que ésta sería «la» razón, es un error; descubrimos cada vez más que toca sólo una parte del hombre, expresa una cierta situación histórica, pero no es la razón en cuanto tal. La razón, como tal, está abierta a la trascendencia y sólo en el encuentro entre la realidad trascendente, la Fe y la razón, el hombre se encuentra a sí mismo.
18.- La Iglesia aparece como la gran defensora de una sana y elevada Tradición, cuya rica aportación está al servicio de la sociedad; ésta sigue respetando y apreciando su servicio al bien común, pero se aleja de la mencionada “sabiduría” que forma parte de su patrimonio. Este “conflicto” entre la tradición y el presente se expresa en la crisis de la Verdad, pero sólo ésta puede orientar y trazar el rumbo de una existencia lograda, como individuo o como pueblo. De hecho, un pueblo que deja de saber cuál es su propia Verdad, acaba perdiéndose en el laberinto del tiempo y de la historia, sin Valores bien definidos, sin grandes objetivos claramente enunciados.
19.- Queda por hacer un gran esfuerzo para aprender la forma en que la Iglesia se sitúa en el mundo, ayudando a la sociedad a entender que el Anuncio de la Verdad es un servicio que ella le ofrece, abriendo horizontes nuevos de futuro, grandeza y dignidad.
20.- «La Iglesia —escribía el Papa Pablo VI— debe ir hacia el diálogo con el mundo en que le toca vivir. La Iglesia se hace palabra; la Iglesia se hace mensaje; la Iglesia se hace coloquio» (Encíclica Ecclesiam suam, 34). En efecto, el diálogo sin ambages, y respetuoso de las partes implicadas en él, es una prioridad hoy en el mundo, y en la que la Iglesia se siente comprometida.
21.- La Iglesia considera su Misión prioritaria en la Cultura actual mantener despierta la búsqueda de la Verdad y, consecuentemente, de Dios; llevar a las personas a mirar más allá de las cosas penúltimas y ponerse a la búsqueda de las últimas. Os invito a profundizar en el Conocimiento de Dios, del mismo modo que Él se ha revelado en Jesucristo para nuestra plena realización. Haced cosas bellas, pero, sobre todo, convertid vuestras Vidas en lugares de belleza.
22.- Por tanto, pienso que precisamente el cometido y la misión de Europa en esta situación es encontrar este diálogo, integrar la Fe y la racionalidad moderna en una única visión antropológica, que completa el ser humano y que hace así también comunicables las Culturas humanas.
La crisis económica
23.- En realidad, ahora sobre la crisis económica vemos que un puro pragmatismo económico, que prescinde de la realidad del hombre —que es un ser ético— no concluye positivamente, sino que crea problemas insolubles. Por eso, ahora es el momento de ver cómo la ética no es algo externo, sino interno a la racionalidad y al pragmatismo económico.
24.- En mi Encíclica Caritas in Veritate —y toda la Tradición de la Doctrina Social de la Iglesia va en este sentido— he tratado de ampliar el aspecto ético y de la Fe más allá del individuo, a la responsabilidad respecto al mundo, a una racionalidad «performada» de la ética. Por otra parte, lo que ha sucedido en el mercado en estos últimos dos o tres años ha mostrado que la dimensión ética es interna y debe entrar dentro de la actividad económica, porque el hombre es uno y se trata del hombre, de una antropología sana, que implica todo, y sólo así se resuelve el problema, sólo así Europa desarrolla y cumple su misión.
25.- El actual escenario de la historia es de crisis socioeconómica, cultural y espiritual, y pone de manifiesto la conveniencia de un discernimiento orientado por la propuesta creativa del Mensaje social de la Iglesia.
26.- El estudio de su Doctrina Social, que asume la Caridad como principio y fuerza principal, permitirá trazar un proceso de desarrollo humano integral que implique la profundidad del corazón y alcance una mayor humanización de la sociedad.
27.- La presión ejercida por la Cultura dominante, que presenta insistentemente un estilo de vida basado en la ley del más fuerte, en el lucro fácil y seductor, acaba por influir en nuestro modo de pensar, en nuestros proyectos y en el horizonte de nuestro servicio, con el riesgo de vaciarlos de aquella motivación de Fe y Esperanza Cristiana que los había suscitado.
Los Sacerdotes y Consagrados
28.- Queremos ser Pastores que no se apacientan a sí mismos, sino que se entregan a Dios por los hermanos, encontrando la felicidad en esto.
29.- La principal preocupación de cada Cristiano, especialmente de la persona Consagrada y del Ministro del Altar, debe ser la fidelidad, la lealtad a la propia Vocación, como discípulo que quiere seguir al Señor. La fidelidad a lo largo del tiempo es el nombre del Amor; de un Amor coherente, verdadero y profundo a Cristo Sacerdote.
30.- Sería un contrasentido contentarse con una vida mediocre, vivida según una ética minimalista y una religiosidad superficial.
31.- La fidelidad a la propia Vocación exige arrojo y confianza, pero el Señor también quiere que sepáis unir vuestras fuerzas; mostraos solícitos unos con otros, sosteniéndoos fraternalmente. Los momentos de Oración y Estudio en común, compartiendo las exigencias de la Vida y del Trabajo Sacerdotal, son una parte necesaria de vuestra existencia. Cuánto bien os hace esa acogida mutua en vuestras casas, con la Paz de Cristo en vuestros corazones. Qué importante es que os ayudéis mutuamente con la Oración, con consejos útiles y con el discernimiento. Estad particularmente atentos a las situaciones que debilitan de alguna manera los Ideales Sacerdotales o la dedicación a actividades que no concuerdan del todo con lo que es propio de un Ministro de Jesucristo. Por lo tanto, asumid como una necesidad actual, junto al calor de la fraternidad, la actitud firme de un hermano que ayuda a otro hermano a “permanecer en pie”.
32.- Ellos (los Sacerdotes) están llamados a servir en su Ministerio Pastoral integrados en una acción Pastoral de comunión o de conjunto, como nos recuerda el Decreto conciliar Presbyterorum Ordinis: «Ningún Presbítero, por tanto, puede realizar bien su Misión de manera aislada e individualista, sino únicamente juntando sus fuerzas con otros Presbíteros bajo la Dirección de los que presiden la Iglesia» (n. 7). Esto no quiere decir volver al pasado, ni un simple retorno a los orígenes, sino recuperar el fervor de los orígenes, la alegría del comienzo de la experiencia Cristiana, haciéndose acompañar por Cristo como los «Discípulos de Emaús» el Día de Pascua, dejando que Su Palabra nos encienda el corazón, que el «Pan Partido» abra nuestros ojos a la Contemplación de Su Rostro.
33.- La Eucaristía, Centro de la Vida del Cristiano y Escuela de Humildad y de Servicio, debe ser el Objeto Principal de vuestro Amor.
34.- Con vuestra dedicación a la Oración, a la ascesis, al progreso en la Vida espiritual, a la acción apostólica y a la Misión, tended a la Jerusalén celeste, anticipad la Iglesia escatológica, firme en la posesión y en la contemplación amorosa del Dios Amor. Este testimonio es muy necesario en el momento presente. Muchos de nuestros hermanos viven como si no existiese el más allá, sin preocuparse de la propia Salvación Eterna.
35.- Aquí, donde tantas veces se nos ha pedido que recemos el Rosario, dejémonos atraer por los Misterios de Cristo, los Misterios del Rosario de María. El Rezo del Rosario nos permite poner nuestros ojos y nuestro corazón en Jesús, como su Madre, Modelo insuperable de Contemplación del Hijo. Al meditar los Misterios Gozosos, Luminosos, Dolorosos y Gloriosos, recitando las Avemarías, contemplamos todo el Misterio de Jesús, desde la Encarnación a la Cruz y la Gloria de la Resurrección; contemplamos la íntima Participación de María en este Misterio y nuestra Vida en Cristo hoy, que también está tejida de momentos de alegría y de dolor, de sombras y de luz, de contrariedades y de Esperanzas.
Los laicos
36.- Los tiempos en que vivimos exigen una nueva Fuerza Misionera en los Cristianos, llamados a formar un laicado maduro, identificado con la Iglesia, solidario con la compleja transformación del mundo. Se necesitan auténticos testigos de Jesucristo, especialmente en aquellos ambientes humanos donde el silencio de la Fe es más amplio y profundo: entre los políticos, intelectuales, profesionales de los medios de comunicación, que profesan y promueven una propuesta monocultural, desdeñando la Dimensión Religiosa y Contemplativa de la Vida. En dichos ámbitos, hay muchos creyentes que se avergüenzan y dan una mano al secularismo, que levanta barreras a la Inspiración Cristiana.
37.- La Iglesia tiene necesidad sobre todo de grandes corrientes, movimientos y testimonios de Santidad entre los “fieles de Cristo”, porque de la Santidad nace toda auténtica renovación de la Iglesia, todo enriquecimiento de la inteligencia de la Fe y del seguimiento Cristiano, una reactualización vital y fecunda del Cristianismo en el encuentro con las necesidades de los hombres, y una renovada forma de presencia en el Corazón de la Existencia humana y de la Cultura de las naciones.
La Pastoral Social y de Caridad
38.- Entre tantas Instituciones Sociales al servicio del bien común, cercanas a las poblaciones necesitadas, se hallan las de la Iglesia católica. Es preciso que esté clara su orientación, para que tengan una identidad bien definida: en la inspiración de sus objetivos, en la elección de sus recursos humanos, en los métodos de actuación, en la calidad de sus servicios, en la gestión seria y eficaz de los medios. La identidad nítida de las Instituciones es un servicio real, con grandes ventajas para los que se benefician de ellas.
39.- Además de la identidad y unido a ella, un elemento fundamental de la actividad Caritativa Cristiana es su autonomía e independencia de la Política y de las ideologías, si bien en colaboración con los organismos del Estado para alcanzar fines comunes.
40.- Vuestras actividades Asistenciales, Educativas o Caritativas han de completarse con proyectos de Libertad que promuevan al ser humano, buscando la Fraternidad Universal. Aquí se sitúa el compromiso urgente de los Cristianos en la Defensa de los Derechos Humanos, preocupados por la totalidad de la persona humana en sus diversas dimensiones.
41.- Expreso mi profundo reconocimiento a todas las Iniciativas Sociales y Pastorales que tratan de luchar contra los mecanismos socio-económicos y culturales que favorecen el aborto; y también a las que fomentan la Defensa de la Vida, así como la reconciliación y atención a las personas heridas por el drama del aborto. Las Iniciativas que tienden a salvaguardar los Valores Esenciales y Primarios de la Vida, desde su concepción, y de la familia, fundada en el Matrimonio indisoluble entre un hombre y una mujer, ayudan a responder a algunos de los desafíos más insidiosos y peligrosos que hoy se presentan al bien común. Dichas Iniciativas, junto a otras muchas formas de compromiso, son elementos esenciales para la construcción de la Civilización del Amor.
42.- Que se instituyan organizaciones y se perfeccionen las ya existentes, para que puedan responder con creatividad a todas las pobrezas, incluida la de la falta de sentido de la Vida y la ausencia de Esperanza. Es muy loable el esfuerzo que hacéis para ayudar a las Diócesis más necesitadas, especialmente en los países de habla Portuguesa.
43.- Que las dificultades que ahora se hacen sentir mayormente no os debiliten en la lógica del don. Que siga siendo muy vivo en el País vuestro Testimonio de profetas de Justicia y de Paz, defensores de los Derechos inalienables de la persona, uniendo vuestra voz a la de los más débiles, a los que sabiamente habéis motivado a que tengan su propia voz, sin temer nunca levantar vuestra voz en favor de los oprimidos, los humillados y maltratados.
La Misión
44.- En nuestro tiempo, cuando en extensas regiones de la Tierra la Fe corre el riesgo de apagarse como una llama que se extingue, la prioridad más importante de todas es hacer a Dios presente en este mundo y facilitar a los hombres el acceso a Dios. No a un dios cualquiera, sino al Dios que ha hablado en el Sinaí; al Dios cuyo Rostro reconocemos en el Amor hasta el extremo (cf. San Juan 13, 1), en Cristo Crucificado y Resucitado. Queridos hermanos y hermanas, adorad en vuestros corazones a Cristo Señor (cf. 1 San Pedro 3, 15).
45.- No tengáis miedo de hablar de Dios y de mostrar sin complejos los Signos de la Fe, haciendo resplandecer a los ojos de vuestros contemporáneos la Luz de Cristo que, como canta la Iglesia en la Noche de la Vigilia Pascual, engendra a la humanidad como familia de Dios.
46.- El Cristiano es, en la Iglesia y con la Iglesia, un Misionero de Cristo enviado al mundo. Ésta es la Misión apremiante de toda Comunidad Eclesial: recibir de Dios a Cristo Resucitado y ofrecerlo al mundo, para que todas las situaciones de desfallecimiento y muerte se transformen, por el Espíritu, en ocasiones de Crecimiento y Vida.
47.- Para eso debemos escuchar más atentamente la Palabra de Cristo y saborear asiduamente el Pan de Su Presencia en las Celebraciones Eucarísticas. Esto nos convertirá en testigos y, aún más, en portadores de Jesús Resucitado en el mundo, haciéndolo Presente en los diversos ámbitos de la sociedad y a cuantos viven y trabajan en ellos, difundiendo esa Vida “Abundante” (cf. San Juan 10, 10) que ha ganado con Su Cruz y Resurrección y que sacia las más legítimas aspiracionesdel corazón humano.
48.- Debemos vencer la tentación de limitarnos a lo que ya tenemos, o creemos tener, como propio y seguro: sería una muerte anunciada, por lo que se refiere a la presencia de la Iglesia en el mundo, que por otra parte, no puede dejar de ser Misionera por el Dinamismo difusivo del Espíritu.
49.- Desde sus orígenes, el Pueblo Cristiano ha percibido claramente la importancia de comunicar la Buena Noticia de Jesús a cuantos todavía no lo conocen. En estos últimos años, ha cambiado el panorama antropológico, cultural, social y Religioso de la humanidad; hoy la Iglesia está llamada a afrontar nuevos retos y está preparada para dialogar con Culturas y Religiones diversas, intentando construir, con todos los hombres de buena voluntad, la convivencia pacífica de los pueblos.
50.- El campo de la Misión Ad gentes se presenta hoy notablemente dilatado y no definible sólamente en base a consideraciones geográficas; efectivamente, nos esperan no sólamente los pueblos no Cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socio-culturales y sobre todo los corazones que son los verdaderos destinatarios de la Acción Misionera del Pueblo de Dios.
XTO Alternativa está integrado por jóvenes entre los 13 y 35 años, enamorados del Señor, que nos esforzamos y luchamos por vivir en un camino de Santidad llevando la Buena Nueva de Jesús a todos aquellos que no la conocen (San Mateo 28, 20).
X.T.O. Alternativa: Una forma
joven de ser Iglesia
Misión
Presentarles a las personas jóvenes a Cristo Vivo como la Alternativa actual, juvenil y creativa a través de un testimonio de comunión, Amor y familia, motivando el desarrollo de sus proyectos de Vida con el fin de alcanzar la Santidad.
Visión
Que “X.T.O. Alternativa” sea el proyecto líder y dinámico en el desarrollo de Aptitudes y Valores en los jóvenes, con el fin de potenciarlos al servicio de la construcción de la Civilización del Amor.
Valores X.T.O. Alternativa
Desde nuestro Bautismo estamos llamados a vivir Valores inherentes a nuestra condición de Iglesia, algunos de estos están presentes también en el Documento "Civilización del Amor. Tarea y Esperanza". De todos ellos, quisimos resaltar los Valores que se alinearían mejor a la IX Asamblea Arquidiocesana de Pastoral Juvenil.
1.Santidad: “X.T.O. Alternativa” debe llevarnos, aunque por diversos caminos (métodos) a un encuentro personal con Cristo que provoque una identificación y pertenencia a Aquel que por excelencia es el Santo.
2.Aceptación: Reconocemos que todos somos hermanos de una misma Iglesia e hijos de un mismo Padre.
3.Tolerancia: Convivimos con las personas a pesar de sus defectos y virtudes.
4.Compromiso: Asumimos con responsabilidad el llamado de la construcción de la Civilización del Amor sin excluir a nadie, de acuerdo con la situación que vivimos y teniendo predilección por los más pobres.
5.Esperanza: Vivimos y manifestamos a Dios que nos permite construir la Civilización del Amor a través de una experiencia de Fe participativa.
6.Participación: En un plano de igualdad de oportunidades las personas tendremos la posibilidad de desarrollarnos desde nuestro ámbito libre, sin coartar nuestras capacidades y potenciando nuestros dones para realizar eficazmente una acción Evangelizadora.
7.Unidad: “X.T.O. Alternativa” debe ser comunión de Amor teniendo al Espíritu Santo como Alma o Principio Unificador y Vínculo Viviente entre todos.
8.Humildad: Reconocemos los dones de las personas —otorgados por el Espíritu Santo—con alegría y paz para ponerlos al servicio del proyecto de Evangelización.
Queremos resaltar que ante todo, el aspecto a resguardar y con el que nos identifiquemos todos sea la experiencia de comunión, Amor y familia.
Correo electrónico: oficina@xtoalternativa.com donde puedes escribirnos tus comentarios o dudas y darnos tus sugerencias, o podés contactarnos a la oficina de XTO Alternativa al 2280-2386 ubicada en la Parroquia de San Pedro de Montes de Oca, ya que necesitamos muchos jóvenes que nos ayuden en los proyectos presentes y futuros.
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